A veces me toca sonreír delante de todos aunque por dentro sienta que me estoy derrumbando poco a poco. Hay noches donde pienso demasiado, donde el silencio pesa más que cualquier palabra y donde quisiera que alguien entendiera todo lo que callo. He aprendido a seguir adelante aun con el corazón cansado, porque la vida no se detiene por el dolor de nadie. Y aunque muchas veces sentí ganas de rendirme, aquí sigo, intentando ser fuerte incluso cuando ya no me quedan fuerzas. Tal vez no soy perfecto, tal vez tengo heridas que nadie conoce, pero también tengo sueños, sentimientos y una manera sincera de querer a las personas. Solo espero que algún día alguien vea más allá de mi sonrisa y entienda que detrás de ella hay alguien que también necesitaba un abrazo, comprensión y un poco de paz.