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Hay días en los que la soledad pesa tanto que parece llenar cada rincón de mi vida. No es solo estar físicamente sola; es sentir que, aunque haya personas alrededor, nadie logra entender lo que pasa por mi cabeza o por mi corazón. Es esa sensación de mirar a todos reír, hablar y compartir momentos mientras yo siento que estoy detrás de un vidrio, viendo cómo la vida de los demás avanza y la mía permanece en silencio.
A veces me pregunto cómo sería tener un amigo de verdad. Alguien que me escriba porque sí, que quiera saber cómo estoy sin que tenga que fingir que todo está bien. Alguien con quien pueda hablar durante horas sin sentir que soy una molestia. Pero muchas veces ese alguien no aparece, y el silencio termina siendo mi única compañía.
La tristeza no siempre llega con lágrimas. Hay momentos en los que simplemente me siento vacía, sin ganas de hablar, de sonreír o de hacer las cosas que antes disfrutaba. Es como cargar un peso invisible que nadie nota porque aprendí a ocultarlo. Sonrío cuando hace falta, respondo cuando me hablan y trato de seguir adelante, pero por dentro siento que algo duele constantemente.
A veces pienso que soy demasiado sensible. Cualquier palabra puede quedarse dando vueltas en mi mente durante días. Recuerdo conversaciones, gestos, miradas y detalles que quizás para los demás no significaron nada, pero para mí terminan siendo heridas difíciles de olvidar. Me pregunto si el problema soy yo, si debería dejar de sentir tanto o aprender a no darle importancia a las cosas, pero no es tan sencillo.
Hay momentos en los que la soledad hace que dude de mi propio valor. Me pregunto por qué parece tan fácil para otras personas hacer amigos mientras yo siento que siempre estoy sola. Me pregunto si realmente soy suficiente para alguien, si algún día alguien me elegirá para quedarse, para escucharme, para conocerme de verdad y no solo la versión de mí que aparenta estar bien.
Lo más difícil es sentirse invisible. Sentir que nadie nota cuando estoy mal, que mi ausencia no cambiaría nada o que nadie preguntaría cómo me siento si dejo de hablar por un tiempo. Esa sensación puede hacer que una persona se sienta muy pequeña, como si su existencia no
2026-07-10 05:48:03