Mesullam Lizbeth :
La gratitud es una virtud que se pone a prueba, especialmente en los momentos más difíciles. La Biblia nos enseña: "Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús" (1 Tesalonicenses 5:18). Agradecer no significa ignorar el sufrimiento ni conformarse con la tragedia, sino reconocer el bien que otros hacen en medio de la adversidad.
En los últimos días han circulado videos y comentarios en redes sociales donde algunas personas rechazan parte de la ayuda humanitaria recibida, criticando la ropa usada, los alimentos o los productos donados. Si estos casos son reales, reflejan una actitud preocupante. Cuando alguien atraviesa una necesidad profunda, lo más natural es agradecer cualquier gesto de solidaridad, aun cuando no sea exactamente lo que esperaba.
También es importante recordar que no se debe juzgar a todo un pueblo por las acciones de unas cuantas personas. Sin duda, hay miles de venezolanos que reciben la ayuda con humildad y agradecimiento, así como voluntarios que trabajan incansablemente para ayudar a otros. Sin embargo, quienes responden con desprecio o exigencias envían un mensaje equivocado que puede desanimar a quienes donan de buena fe.
La ayuda humanitaria nace de la solidaridad, no de una obligación. Nadie está obligado a donar ropa, alimentos o recursos; lo hace por compasión. Por eso, la respuesta más sabia es dar las gracias. Si algún producto no puede utilizarse, basta con desecharlo o entregarlo a otra persona que sí lo necesite, sin ofender a quienes hicieron el esfuerzo de ayudar.
La verdadera humildad se demuestra cuando una persona es capaz de agradecer incluso un plato de frijoles, un pedazo de pan, una prenda usada o un par de zapatos sencillos. Quien tiene un corazón agradecido entiende que el valor está en el amor con que fue entregada la ayuda, más que en el precio o la marca del objeto.
También es necesario que las autoridades administren la ayuda con honestidad y transparencia, sin obstaculizar su distribución ni utilizar el sufrimiento de la población con fines políticos. En momentos de tragedia, los gobernantes deben facilitar la solidaridad, no dividir ni aprovecharse de ella.
2026-07-01 15:20:22