@lana04la: El automóvil se detuvo frente a la casa. Durante varios segundos nadie descendió. Gina observó de reojo al hombre sentado al volante. No había pronunciado una sola palabra desde que salieron de la cafetería. Ling Ling tampoco. Tenía las manos entrelazadas. Finalmente, el hombre apagó el motor. Y los tres bajaron, caminaron hasta llegar al jardín. Respiró profundamente. —Espérenme aquí. Las dos asintieron. Lo vieron caminar lentamente hacia la entrada. Y desaparecer detrás de la puerta principal. Dentro de la casa... Stefan estaba terminando de revisar unos documentos sobre la mesa del comedor cuando escuchó abrirse la puerta. Levantó la vista. —¿Señor, no sabía que salió? ¿Cómo le fue? El hombre sonrió apenas. —Stefan... ¿Podrías hacerme un favor? —Claro. —Espérame unos minutos en la sala. Necesito hablar primero con Orm. Stefan frunció ligeramente el ceño. No entendía qué estaba ocurriendo. Pero asintió. —Está bien. Subió las escaleras. Golpeó suavemente la puerta de la habitación. —Orm. La voz del padre sonó distinta. Más seria. Orm abrió unos segundos después. Todavía llevaba ropa cómoda. El cabello ligeramente húmedo por la ducha. —¿Papá? Él la observó durante unos segundos. —¿Podemos bajar? Orm sonrió confundida. —Claro. Ambos descendieron las escaleras. Stefan ya estaba esperándolos en la sala. El ambiente resultaba extraño. Demasiado silencioso. Entonces ocurrió algo que ninguno esperaba. El padre de Orm caminó despacio hasta quedar frente a él. Lo miró directamente a los ojos. Durante unos segundos ninguno habló. Entonces... dio un paso al frente. Juntó lentamente las manos frente al pecho. E inclinó profundamente la cabeza. —Kho tot krub... Su voz salió baja. Quebrada. Stefan abrió los ojos, completamente desconcertado. —¿Señor...? El hombre permaneció inclinado unos segundos más. Como si aquella disculpa pesara demasiado. Cuando volvió a incorporarse, respiró profundamente. —Perdóname... Porque lo que voy a hacer probablemente sea muy injusto para ti. Stefan sintió un vacío recorrerle el cuerpo. No entendía. Pero algo dentro de él comenzó a temer. —¿Qué sucede? El padre bajó la mirada un instante. —Has amado a mi hija... La has cuidado... La has acompañado cuando todos pensamos que podíamos perderla. Nunca olvidaré eso. Jamás. Hizo otra pausa. —Precisamente por eso... te debo una disculpa. Stefan tragó saliva. El hombre levantó lentamente la vista. —Pero antes de que Orm se case... necesita hacer una última pregunta. Y esa respuesta... solo puede encontrarla hablando con una persona. Stefan sintió cómo el corazón comenzaba a latirle con fuerza. El padre de Orm giró lentamente hacia la puerta principal. La tomó del picaporte. Y la abrió. El aire frío de Londres entró inmediatamente en la casa. Stefan volvió la cabeza por instinto. Orm hizo lo mismo. Y entonces... las vieron. Ling Ling permanecía inmóvil junto al jardín. A su lado estaba Gina. Ninguna de las dos se atrevía a entrar. Orm sintió que el corazón dejaba de latir. No... No podía ser. Su respiración comenzó a acelerarse. —¿...Ling Ling? Fue apenas un susurro. Ling Ling levantó lentamente la vista. Y volvió a encontrar aquellos ojos. Los mismos que había amado durante años. Orm dio un paso hacia la puerta. Después otro. Como si todo el resto del mundo hubiera desaparecido. Pero antes de llegar... una mano sujetó la suya. Stefan. Orm se detuvo. Ling Ling observó la mano de Stefan entrelazada con la de Orm. Sintió que el pecho se le rompía. Quizá había llegado demasiado tarde. Quizá siempre había llegado demasiado tarde. El padre de Orm permanecía inmóvil. No dijo nada. No intervino. Porque aquella decisión ya no le pertenecía. Solo le pertenecía a una persona. A Orm. El silencio se volvió insoportable. Stefan respiró hondo. Miró a Orm por unos segundos. Después soltó lentamente su mano. Sin decir una palabra. Caminó despacio en dirección a la puerta. Pasó junto al padre de Orm. Y entonces... Cerró la puerta. #lingorm #ormkornnaphat #linglingkwong