Ahinara :
La iglesia como edificio no puede lastimarte, son cuatro paredes; las personas dentro de ella sí, y reconocer eso no es falta de fe. Recuerda que el propio Jesús fue crucificado por los líderes religiosos de su época, así que si te sientes traicionado por los que debían cuidarte, estás en buena compañía; Él entiende ese dolor más que nadie. Tómate el tiempo que necesites para sanar, porque Dios no se asusta de tu silencio ni de tu enojo, y si algún día decides regresar, que no sea por obligación ni al mismo lugar, sino buscando una comunidad pequeña donde te conozcan por nombre y no por lo que das, donde los líderes confiesen sus errores en lugar de fingir perfección; y si decides no volver ahora, también está bien, porque tu valor no depende de tu asistencia, sino de que ese corazón roto que llevas sigue siendo suyo, y Él puede encontrarte tanto en un templo como en tu propia habitación.
2026-07-01 04:05:26