cuenta no encontrada :
¿Por qué nos aferramos a alguien? ¿Es amor… o es la costumbre de no querer soltar? A veces creemos que amar es encontrar a “la persona indicada”, como si el destino jugara a empujarnos hacia ciertos brazos. Pero otras veces, no es destino… es necesidad. Es ese silencio que pesa en la noche. Es ese miedo a mirarnos demasiado tiempo por dentro. Nos enamoramos, sí. Pero no siempre desde la luz. A veces lo hacemos desde nuestras grietas, desde la versión de nosotros que todavía está aprendiendo a quererse. Y entonces confundimos intensidad con profundidad, atención con amor, compañía con conexión. Dicen que amar es sentir mariposas, pero nadie habla de la paciencia, de quedarse cuando no todo es fácil, de elegir incluso cuando la emoción baja y lo que queda es decisión. El amor real no te salva, no te completa, no te arregla. Te acompaña mientras vos te reconstruís. Y en un mundo donde todo es rápido, donde lo que duele se reemplaza y lo que incomoda se descarta, amar despacio parece un acto de rebeldía. Porque amar de verdad es exponerte, es mostrar tus sombras y esperar que no salgan corriendo. A veces no amamos a la persona, amamos cómo nos hace sentir, amamos la versión nuestra que aparece cuando está cerca. Pero si ese amor te enseñó algo, si te rompió un poco pero también te hizo más consciente, entonces no fue tiempo perdido. Fue parte del proceso. Porque incluso los amores que no duran dejan huellas que nos preparan para amar mejor la próxima vez. Y tal vez al final no se trata de encontrar a alguien que llene el vacío, sino de convertirte en alguien que ya no ama por miedo, sino por elección.
2026-07-05 17:48:05