Cesar Escamilla Arte :
Imaginemos una gran casa donde una familia ha vivido durante generaciones. La construyeron con esfuerzo, sembraron el jardín, cuidaron la tierra y desarrollaron su propia forma de vivir. Un día llega otra familia. Le gusta la casa, el clima y todo lo que encuentra. Decide tomarla por la fuerza. Algunos de los habitantes originales son expulsados a un rincón de la propiedad, otros mueren y otros terminan mezclándose con los recién llegados. La casa cambia: se derriban habitaciones, se construyen otras nuevas y, con el paso del tiempo, nacen hijos y nietos que solo conocen esa nueva realidad.
Cinco siglos después, quienes nacieron en esa casa ya no son los mismos que la invadieron ni los mismos que fueron despojados. Muchos somos mestizos: descendemos tanto de quienes llegaron como de quienes ya vivían ahí. No elegimos esa historia, pero sí heredamos sus consecuencias.
¿Qué deberíamos hacer los mestizos? Primero, reconocer la historia completa. No negar que hubo conquista, violencia y despojo, pero tampoco negar que de ese proceso surgió una nueva identidad. No somos culpables de lo que hicieron nuestros antepasados, pero sí somos responsables de no borrar la memoria de quienes fueron desplazados. Nuestra tarea es respetar, valorar y ayudar a preservar las culturas originarias, combatir la discriminación y construir una sociedad donde nadie tenga que renunciar a su identidad para ser reconocido.
¿Y qué podrían hacer los pueblos originarios para avanzar? Mantener viva su identidad con orgullo, fortalecer sus lenguas, sus tradiciones y su conocimiento, exigir justicia y respeto por sus derechos, pero sin permitir que el dolor del pasado les impida construir el futuro. La memoria es necesaria; el resentimiento permanente puede convertirse en otra forma de prisión. Recuperar su lugar no significa reemplazar una injusticia por otra, sino ocupar el espacio que siempre les ha correspondido con dignidad.
Tal vez la casa ya nunca volverá a ser exactamente la misma que existía antes de la invasión. Eso es una realidad histórica. Pero tampoco significa que deba seguir dividida para siempre. Si quienes habitamos esa casa aceptamos toda su historia —la de quienes la construyer
2026-07-14 14:07:27