Dilmon (Leonidas) :
Querido Jorge, al leer tu mensaje no puedo evitar sentir una profunda admiración por tu nobleza y tu corazón de servicio. En medio de esta dura realidad que sacude a nuestro amado Venezuela, donde el miedo y la incertidumbre golpean con la misma fuerza que el movimiento telúrico, tú has decidido tender tu mano y poner tus conocimientos al servicio del que sufre. Eso, hermano, no es solo profesión, es pura vocación y amor al prójimo.
Quiero bendecir tu vida y tu labor hoy. Que el Señor derrame sobre ti sabiduría, paz y salud para que puedas seguir siendo ese canal de alivio para tantas almas quebrantadas. Pero sobre todo, pido a Dios que te fortalezca cada mañana, porque sé que atender el dolor ajeno requiere un desgaste emocional y espiritual enorme. No te canses de hacer el bien.
Me encantó tu frase de la Madre Teresa, y te la refuerzo con esta promesa divina que calza perfecto con lo que hoy vivimos en el país, especialmente tras el terremoto:
'Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y los montes se traspasen al corazón del mar.' (Salmos 46:1-2)
Que esa certeza te dé paz a ti y a quienes atiendes. Gracias por ser luz en esta oscuridad. Cuenta conmigo para orar por ti y por tu ministerio de sanidad. ¡Dios te bendiga y te multiplique! Un fuerte abrazo."
2026-07-03 11:48:52