@espejodelpasado: Detrás del simple acto de lavarse las manos se esconde toda una industria. Hace poco, físicos construyeron un modelo matemático de este proceso y demostraron que la recomendación de lavarse las manos durante 20 segundos no es casualidad, sino un riguroso cálculo hidrodinámico: es el tiempo justo para que el agua penetre en todos los pliegues microscópicos de la piel. Y la tecnología ya ha ido mucho más allá: existen prototipos de grifos con iluminación azul que muestran cómo la espuma cubre cada recoveco de la piel, y los estudios confirman que esta visualización triplica la eficacia del lavado. En los hospitales se están implementando sistemas de visión por computadora que supervisan al personal médico y les recuerdan la higiene en tiempo real, mientras que científicos de Stanford desarrollan algoritmos capaces de evaluar la calidad del lavado simplemente a través de un video.