si esas calles hablarían que uno de tantos sábados, caminos por ahí, abrazados, luego tomamos una banca y te leí mi libro...
llegamos a casa y dormimos abrazados, no dejaba de mirarte no tu a mi.
hoy. esas calles siguen firmes, el libro lo rompí, así como mi corazón,
un día estábamos durmiendo y al otro día desapareciste...