@diegofloresosam: Un amigo peruano en París me hizo entender por qué emprender se siente tan solo. Cuando vives con tus papás existe el "cesto de ropa sucia": dejas la ropa ahí y a los días aparece lavada y doblada. Magia. En corporativo pasa igual con el trabajo: casi todo ya llega listo, tú solo ejecutas —mejor, más rápido, y eres un crack por eso. Al emprender ese cesto no existe. Nadie te dice cómo, nadie lo hace por ti, y menos con la calidad que esperas. Mándaselo a ese amigo que está a punto de dar el salto y todavía cree que "ya va a aparecer alguien que lo resuelva".