@angeladiazoficiall: La verdadera masculinidad no se demuestra por la fuerza con la que un hombre domina a otros, sino por la integridad con la que gobierna su propio corazón. La Biblia no llama al hombre a ser poderoso, sino a ser guardián, sacerdote, siervo y justo. Cuando un hombre recupera ese llamado, no solo transforma su vida; también se convierte en un refugio para quienes Dios puso bajo su cuidado.