ToutContre :
Como salvadoreña que vive la realidad cotidiana, debo decir que el país atraviesa una crisis que no se refleja en la fachada de la capital. El desempleo sigue siendo una herida abierta; se han reportado despidos masivos en el sistema de salud que han dejado a muchos doctores y enfermeros sin trabajo, debilitando la atención pública. A esto se suma una crisis en los sectores agrícola y ganadero, que son la base de nuestra economía y que hoy están siendo gravemente golpeados, mientras el país acumula una deuda interna preocupante.
Se nos dice que el país está bien, pero esa visión es superficial. Es fácil para quien viene de fuera o para quien mira a través de redes sociales creer que todo es perfecto porque se han modernizado ciertas zonas, como Starbucks o los centros comerciales, pero las colonias populares están abandonadas. La seguridad es un punto positivo que nadie niega, pero un país no puede sostenerse únicamente sobre esa premisa si el costo es la erosión de la democracia, la ruptura de la Constitución y el autoritarismo.
Lastimosamente, se ha construido una narrativa que ha dividido a la población. Muchos, especialmente en la diáspora, viven una realidad desconectada de la nuestra y celebran desde lejos, mientras quienes estamos aquí sentimos el impacto real de las decisiones políticas. Es frustrante sentir que nuestro voto y nuestra voz valen menos que la de aquellos que no enfrentan las carencias del día a día, mientras el sistema parece ignorar las quejas de quienes estamos construyendo el país desde adentro.
2026-07-17 23:00:48