Amor :
Yo nunca conocí a Messi en persona. Nunca me dio la mano, nunca me habló. Pero me enseñó a seguir adelante.
Me lo enseñó cuando lo vi llorar en 2014, con la Copa del Mundo a centímetros y teniendo que ver como otro la levantaba. Cualquiera se habría rendido ahí. Cualquiera habría dicho "ya llegué hasta donde pude". Pero él no. Se levantó al año siguiente y perdió otra final. Y al año siguiente, otra. Tres finales seguidas, tres golpes que a cualquiera le hubieran quebrado la carrera. Lo silbaron en su propia selección, le dijeron que no sentía la camiseta, y se retiró.
Y aún así, volvió.
Me enseñó que perder no es lo contrario de ganar, es parte del camino para ganar. Me enseñó que los mejores del mundo también fallan, también dudan, también lloran escondidos, pero la diferencia es que siguen.
Cuando yo sentía que ya no podía más, cuando todo me salía mal, pensaba en ese chico de Rosario que le dijeron que era muy pequeño para jugar fútbol. Que tenía que inyectarse hormonas todos los días. Que le dijeron que no iba a crecer. Y creció. No solo de estatura. Creció tanto que se volvió el más grande de todos.
Messi me enseñó que no importa cuántas veces te caigas, si te sigues levantando una vez más que las veces que te caíste, vas a ganar. Me enseñó que no hay que rendirse aunque todo el mundo te diga que ya no puedes. Que aunque te duela, aunque estés cansado, aunque sientas que el mundo está en tu contra, tienes que seguir luchando.
Aunque no quedaste campeones del mundo me enseñaste que la esperanza es lo último que se pierde simplemente nuestro 10
2026-07-20 06:55:36