@agus.guillaume: Hay momentos que valen más que cualquier récord, cualquier premio o cualquier aplauso. Justin Bieber tenía el escenario más grande del mundo. Miles de millones de personas mirando. Podía cantar “Baby”, “Sorry” o cualquiera de los éxitos que marcaron su carrera. Pero eligió otra cosa. Eligió cantar una canción que dice: “Aleluya”. Una canción de gratitud. Una canción que pone a Dios en el centro. Para muchos fue solo una elección musical. Para otros, fue un recordatorio de que cuando Dios transforma un corazón, también transforma las prioridades. Porque el verdadero éxito no es que el mundo conozca tu nombre. Es usar el lugar que Dios te dio para que el mundo conozca el suyo. No sé en qué etapa de su camino espiritual está Justin. Eso solo Dios lo sabe. Pero ver a alguien aprovechar uno de los escenarios más grandes del planeta para cantar una canción de alabanza, en lugar de buscar otro éxito más, nos deja una pregunta a todos: Si tuvieras cinco minutos frente al mundo entero… ¿de qué hablaría tu corazón?