@mundoreflexivo56: El problema de discutir con alguien incapaz de admitir un error no radica en la falta de evidencias o de argumentos lógicos, sino en la naturaleza del conflicto. Cuando la contraparte no busca la verdad ni el entendimiento, sino proteger su ego o su postura a toda costa, el diálogo deja de ser un intercambio de ideas y se convierte en un desgaste estéril. El error más común en este contexto es persistir. Creer que con mayor insistencia, mejores datos o un tono más persuasivo la persona finalmente cederá es una ilusión. Para que la lógica funcione, ambas partes deben aceptar la posibilidad de estar equivocadas; si una de ellas ha anulado ese principio, la discusión carece de sentido.