كا أوتس باهي :
No entiendo por qué algunas personas critican a quienes siguen con su vida después de una tragedia, como si publicar una foto, celebrar un cumpleaños o sonreír fuera sinónimo de no tener corazón.
Lo ocurrido en Venezuela el 24 de junio es profundamente triste. Muchas personas perdieron seres queridos, hogares, tranquilidad y hoy atraviesan momentos muy difíciles. Es imposible no sentir empatía por ellos y lamentar una situación tan dolorosa.
Pero también es cierto que el mundo no se detiene. Todos los días ocurren terremotos, inundaciones, huracanes, tsunamis, guerras, accidentes y actos de violencia en diferentes partes del mundo. El sufrimiento que existe a diario es inmenso y miles de personas ven cambiar su vida para siempre. Si tuviéramos que detener completamente nuestra vida por cada tragedia que ocurre, simplemente sería imposible vivir.
Eso no significa ser indiferente. Significa reconocer que seguimos teniendo responsabilidades: trabajar, estudiar, cuidar de nuestra familia, pagar cuentas, cumplir con nuestros compromisos y seguir adelante. Más que aún este es un pais 3er mundista más no del primer mundo pues entonces hay que Continuar viviendo no es una falta de respeto hacia quienes hoy sufren.
También doy gracias a Dios porque ni yo ni mi familia fuimos afectados directamente. Eso no me hace menos empático; simplemente agradezco una bendición que cualquiera desearía tener. Nadie elige vivir una tragedia.
La empatía no se mide por dejar de publicar en redes sociales ni por aparentar tristeza. Hay quienes expresan su dolor en silencio, quienes ayudan sin hacerlo público, quienes oran, quienes donan y quienes simplemente continúan con su vida mientras lamentan lo ocurrido.
Cada persona vive el dolor y la empatía de manera diferente. Lo que sí me parece equivocado es juzgar el corazón de alguien únicamente por una publicación en redes sociales. Tener una vida que continúa no significa que uno sea indiferente al sufrimiento ajeno.
2026-07-27 21:13:19