Carulli :
NO ESTAMOS SOLOS
«Las flores nacen, después se marchitan… las estrellas brillan, algún día se extinguen… Esta tierra, el sol, las galaxias y hasta el mismo gran Universo, algún día también se destruirán"..., SHAKA DE VIRGO.
¿Entonces para qué luchar si todo termina? ¿Para qué amar si el adiós es inevitable? ¿Para qué levantarse cada mañana cuando el universo mismo está condenado a la nada?
Vivimos en un mundo que nos condena a la nada, donde cada amanecer es un suspiro más cerca del olvido, donde la lucha diaria por sobrevivir —por comer, por pagar, por no rendirse— parece un absurdo cósmico. Y aun así, en ese escaso momento que tenemos, seguimos buscando conexión. Seguimos amando. Seguimos llorando. Seguimos levantándonos. Y en esto
hay algo en la naturaleza humana, algo obstinado y hermosamente estúpido, que se niega a rendirse. Algo que nos hace seguir adelante aun sabiendo que todo será inútil. Desafiamos al destino, a la desesperanza, a la soledad, a la muerte misma.
Pero lo he comprendido, o creo haber comprendido: Tal vez la verdadera lucha no sea por sobrevivir en un sentido biológico. Tal vez sobrevivir sea, simplemente, seguir sintiendo. Seguir amando aunque el amor sea efímero. Seguir llorando aunque las lágrimas no cambien nada. Seguir riendo aunque la risa dure menos que un parpadeo de estrella.
Porque en ese escaso momento que es nuestra vida, en ese breve instante entre el nacer y el morir, existe algo que ni las galaxias extinguidas ni los soles apagados pueden reclamar: la capacidad de sentir que existimos. De sentir el peso de nuestra propia alma, de tocar la mano de otro ser humano y saber, con una certeza que trasciende la lógica, que en ese instante, en ese parpadeo, ¡no estamos solos!
2026-08-28 01:25:45