así que se sentó a mi lado y, entusiasmado, me habló de ti. luego, me llevó de viaje a verte. estando delante de ti, pero sin que tú me vieras. nos tocó ambos el corazón con la llamada de sus dedos mirarte con el alma. en cuanto lo hice, me hubiera completamente enamorado de tus pies. desde ese día entendí hemos hecho el uno para el otro te cuento un secreto. un día, dios vino a encargarme de que te quiera