@dy68e993y4vm: اختار مقامك في الآخره #مصطفى_حسني

فاطمه الكردي
فاطمه الكردي
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Sunday 02 August 2026 16:44:29 GMT
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user6170538168011
ورود :
أن شاء الله
2026-08-02 21:12:39
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bouachanabila
نبيلة :
اللهم تقبلنا عندك مع الصالحين واغمرنا برحمتك يارحيم ووالدينا وذرياتنا وكل المؤمنين
2026-08-02 22:02:31
0
mayarsaleem148
ام خالد :
امين يا رب العالمين🥰🥰
2026-08-02 17:25:43
0
user6741929494780
ربيع العمر :
2026-08-02 21:37:45
0
rahma.salah083
Rahma Salah :
يارب
2026-08-02 18:01:10
0
malarbi1994
mohammed AlArbi :
😁😁😁
2026-08-02 19:20:41
0
abosekowefareda
🇸🇦Gomaa Abo Hussien🇪🇬 :
🥰🥰🥰
2026-08-02 17:22:21
0
malekreda02022
malekreda02022 :
❤️❤️❤️
2026-08-02 20:14:30
0
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La doble excepcionalidad o 2e describe el perfil neurológico de personas con altas capacidades intelectuales y un trastorno del neurodesarrollo concurrente, siendo el TDAH la combinación más frecuente. Lejos de ser una contradicción, este perfil asincrónico responde a una arquitectura cerebral en la que la potencia cognitiva y la disfunción ejecutiva coexisten sin compensarse mutuamente más allá de cierto umbral de exigencia. El fenómeno clínico más característico de la 2e es el enmascaramiento. La alta capacidad permite resolver demandas cognitivas mediante atajos cognitivos, velocidad de procesamiento y razonamiento abstracto, lo que oculta los déficits de memoria de trabajo, planificación, inicio de tarea y ceguera del tiempo. Al mismo tiempo, los síntomas TDAH (inatención, procrastinación, desorganización) hacen que el rendimiento sea inconsistente y enmascaran la alta capacidad subyacente. El resultado es un perfil que pasa inadvertido en la infancia y se descompensa en la edad adulta, cuando las exigencias superan la capacidad de compensación. Desde la psicología clínica, conviene destacar que tener un coeficiente intelectual elevado no repara las funciones ejecutivas. Las investigaciones disponibles indican que la alta capacidad puede amortiguar el impacto funcional del TDAH, pero no elimina la disfunción ejecutiva subyacente. La consecuencia es un patrón sostenido de sobreesfuerzo cognitivo: la persona compensa de forma constante, llega más lejos que sus pares con TDAH sin alta capacidad, pero a costa de un desgaste mantenido que termina manifestándose como fatiga crónica, burnout cognitivo, ansiedad o desregulación emocional. La intervención efectiva en doble excepcionalidad pasa por externalizar funciones ejecutivas (sistemas, listas, automatizaciones, recordatorios) en lugar de seguir compensando con esfuerzo bruto, y por validar el perfil asincrónico como una realidad neurológica con manejo específico. Reconocer que ser inteligente no inmuniza frente al TDAH es, en muchos casos, el primer paso para dejar de leer la propia historia como una sucesión de fracasos inexplicables. #tdah #tdahadulto #altascapacidades #neurodivergencia #psicologia
La doble excepcionalidad o 2e describe el perfil neurológico de personas con altas capacidades intelectuales y un trastorno del neurodesarrollo concurrente, siendo el TDAH la combinación más frecuente. Lejos de ser una contradicción, este perfil asincrónico responde a una arquitectura cerebral en la que la potencia cognitiva y la disfunción ejecutiva coexisten sin compensarse mutuamente más allá de cierto umbral de exigencia. El fenómeno clínico más característico de la 2e es el enmascaramiento. La alta capacidad permite resolver demandas cognitivas mediante atajos cognitivos, velocidad de procesamiento y razonamiento abstracto, lo que oculta los déficits de memoria de trabajo, planificación, inicio de tarea y ceguera del tiempo. Al mismo tiempo, los síntomas TDAH (inatención, procrastinación, desorganización) hacen que el rendimiento sea inconsistente y enmascaran la alta capacidad subyacente. El resultado es un perfil que pasa inadvertido en la infancia y se descompensa en la edad adulta, cuando las exigencias superan la capacidad de compensación. Desde la psicología clínica, conviene destacar que tener un coeficiente intelectual elevado no repara las funciones ejecutivas. Las investigaciones disponibles indican que la alta capacidad puede amortiguar el impacto funcional del TDAH, pero no elimina la disfunción ejecutiva subyacente. La consecuencia es un patrón sostenido de sobreesfuerzo cognitivo: la persona compensa de forma constante, llega más lejos que sus pares con TDAH sin alta capacidad, pero a costa de un desgaste mantenido que termina manifestándose como fatiga crónica, burnout cognitivo, ansiedad o desregulación emocional. La intervención efectiva en doble excepcionalidad pasa por externalizar funciones ejecutivas (sistemas, listas, automatizaciones, recordatorios) en lugar de seguir compensando con esfuerzo bruto, y por validar el perfil asincrónico como una realidad neurológica con manejo específico. Reconocer que ser inteligente no inmuniza frente al TDAH es, en muchos casos, el primer paso para dejar de leer la propia historia como una sucesión de fracasos inexplicables. #tdah #tdahadulto #altascapacidades #neurodivergencia #psicologia

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