torito123 :
Mis noches se acabaron una mañana. Fue un día malo, la lluvia
golpeaba melancólica en mi cristal. Mi habitación estaba oscura, la
calle nublada. La cabeza me dolía y me daba vueltas, la fiebre se
colaba por todos mis miembros.
—Una carta para ti, bátiushka, la ha traído el repartidor del correo
local —dijo Matriona por encima de mí.
—Una carta, ¿de quién? —exclamé yo saltando de la silla.
—Pues no lo sé, bátiushka, mira a ver, a lo mejor lo pone.
Rompí el sobre: ¡era de ella!
«Ay, perdóneme, perdóneme —me escribía Nástenka—, de rodillas
se lo suplico, ¡perdóneme! Le mentí a usted, a mí misma. Fue un
sueño, una visión… Hoy sufro tanto por usted, ¡perdóneme!…
»No me condene, puesto que yo en nada he cambiado, dije que
iba a quererlo y ahora lo quiero, lo quiero mucho más. ¡Dios mío, si
pudiera quererlos a los dos al mismo tiempo! ¡Ay, si usted fuera él!»
«¡Ay, si usted fuera él!», me pasó por la cabeza. ¡He recordado tus
palabras, Nástenka!
«Dios sabe lo que haría por usted. Sé que para usted es difícil y
triste. Le he ofendido, pero bien sabe que, cuando se quiere, la
ofensa no dura mucho. ¡Y usted me quiere!
»Se lo agradezco, le agradezco ese amor, porque se ha quedado
grabado en mi memoria como ese sueño dulce que se recuerda
tiempo después de haberse despertado, porque voy a recordar
siempre ese instante en que usted me abrió fraternalmente su
corazón y magnánimo tomó el mío, muerto, como un tesoro al que
cuidar, acariciar, curar… Si me perdona, mi recuerdo de usted va a
elevarse en un sentimiento de gratitud eterno que nunca se borrará
de mi alma… Conservaré ese recuerdo, le seré fiel, no le traicionaré,M
is noches se acabaron una mañana. Fue un día malo, la lluvia
golpeaba melancólica en mi cristal. Mi habitación estaba oscura, la
calle nublada. La cabeza me dolía y me daba vueltas, la fiebre se
colaba por todos mis miembros.
—Una carta para ti, bátiushka, la ha traído el repartidor del correo
local —dijo Matriona por encima de mí.
—Una carta, ¿de quién? —exclamé yo saltando de la silla.
—Pues no lo sé, bátiushka, mira a ver, a lo mejor lo pone.
Rompí el sobre: ¡era de ella!
«Ay, perdóneme, perdóneme —me escribía Nástenka
2026-09-28 00:03:04