Alejandro :
El Tercer Paso plantea que pusimos nuestra vida y nuestra voluntad al cuidado de Dios, tal como cada quien lo conciba. Sin embargo, considero que con el tiempo este principio ha sido distorsionado cuando, desde dentro de A.A., algunos lo han convertido en un concepto dogmático y lo han inclinado hacia lo estrictamente religioso.
Paradójicamente, esa distorsión no proviene necesariamente del principio original, sino de la interpretación que algunos miembros han hecho de él. Y cuando se afirma que el Tercer Paso se trata fundamentalmente de obediencia, se contribuye también a ampliar esa misma distorsión, porque se sustituye la búsqueda personal por la imposición de una determinada manera de entender la espiritualidad.
El propósito, desde mi perspectiva, no debería ser que todos lleguemos a una misma concepción de Dios, ni que adoptemos una interpretación espiritual uniforme. Cada persona debería tener la libertad de encontrar su propio despertar espiritual, de acuerdo con su conciencia, experiencia y capacidad de comprenderlo. Que ese despertar sea diferente de un miembro a otro no debería ser motivo de objeción; precisamente ahí radica su carácter profundamente personal.
Lo verdaderamente importante no es que todos pensemos igual acerca de Dios, sino que logremos una transformación interior capaz de modificar nuestra percepción de nosotros mismos, de los demás y de nuestra propia vida. Cuando ocurre ese despertar, la necesidad de consumir deja de ocupar el centro de nuestra existencia y comienza a surgir algo mucho más profundo: una vida consciente, libre y plena.
Por eso, quizá el verdadero sentido del Tercer Paso no sea obedecer, sino aprender a soltar el control, abrirnos a una dimensión espiritual que cada quien habrá de descubrir por sí mismo y permitir que esa transformación interior cambie nuestra manera de vivir. La espiritualidad no tendría que uniformarnos; debería ayudarnos a despertar.
2026-08-17 17:31:12