彡DEYBI彡 :
Cuando tenía 16 años, una noche salí muy tarde de una reunión familiar y tuve que regresar sola en taxi. El conductor me dejó en una esquina porque decía que por esa calle no podía entrar, así que me tocó caminar unas cuadras hasta mi casa. La calle estaba completamente sola y, la verdad, iba con mucho miedo.
En eso noté que un hombre empezó a caminar detrás de mí. Al principio pensé que era coincidencia, pero cada vez que yo aceleraba el paso, él también. Sentía el corazón a mil y no sabía qué hacer.
De la nada apareció un perro negro, grande, de esos callejeros que normalmente uno ve durmiendo por ahí. Se puso entre el hombre y yo y comenzó a seguirme, sin dejar que el tipo se acercara. Cada vez que el hombre intentaba avanzar, el perro le gruñía. Al final el señor se dio la vuelta y se fue por otra calle.
El perro siguió caminando conmigo hasta la puerta de mi casa. Cuando entré, quise salir con agua y algo de comida para él, pero ya no estaba. Al día siguiente recorrí varias calles buscándolo para agradecerle, pero nunca lo volví a ver.
Hasta hoy, cada vez que veo un perro negro en la calle, me acuerdo de esa noche y pienso que, por alguna razón, ese desconocido fue mi guardián cuando más lo necesitaba.
2026-08-11 02:30:52