@nhaboorganic6688: Bánh Trung Thu Kinh Đô #banhtrungthukinhdo

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🌽 Tamales de la Candelaria Mira, hija, el dos de febrero no es cualquier día. Es cuando levantamos al niño Dios y lo vestimos, y en mi casa eso siempre huele a tamales de hoja de maíz desde la noche anterior. Yo los hago con lo que me sobra del tianguis: el cerdo que no se vendió, la masa que iba a tirar el de la tortillería. Nada se desperdicia, y eso es lo bonito. **Ingredientes:** - 1 kilo de masa de maíz (que sea fresca, pídela donde la vendan amarilla, esa es la buena) - 500 gramos de manteca de cerdo (si tienes la chance, usa la de puerco, no la vegetal) - 2 cucharadas de caldo de pollo o res (de preferencia del que hierves tú) - 1 cucharadita de polvo para hornear - Sal al gusto - 500 gramos de carne de cerdo en trozos (puede ser pierna o espaldilla) - 2 chiles anchos, desvenados y remojados - 1 chile guajillo, también remojado - 2 dientes de ajo - 1/4 de cebolla blanca - 1 cucharada de comino - 15-20 hojas de maíz, remojadas en agua caliente desde la noche antes **Pasos:** Primero pon a cocer la carne en una olla con agua, sal, un pedazo de cebolla y dos dientes de ajo. Eso déjalo como una hora, hasta que se deshaga. Cuando esté lista, deshébrala con las manos — no la piques con cuchillo, se siente diferente, se nota la mano floja. Ese caldo no lo tires, es oro. Ahí vas a licuar los chiles con el ajo, la cebolla y el comino, y esa salsa la fríes en un poco de manteca hasta que cambie de color, como 10 minutos. Ahí incorporas la carne y la dejas que se impregne bien, tapada, a fuego bajito. Para la masa: bates la manteca con la batidora o con la mano, hasta que esté bien esponjosa, como si fuera crema. Luego le agregas la masa y sigues batiendo, y le vas poniendo el caldo poquito a poquito. La prueba de que ya está es que un pedacito de masa flota en un vaso de agua fría — si se hunde, le falta batir. Ese es el secreto que me enseñó mi abuela, y nunca falla. Ya que tienes las hojas remojadas, las secas con un trapito y les pones una cucharada grande de masa. La extiendes con la palma, como de un centímetro de grosor. En el centro le pones dos cucharadas de la carne con su salsa. Cierras la hoja, doblas los lados y la doblas hacia arriba. No la aprietes mucho, el tamal necesita su espacio para expandirse. En una vaporera grande, pones las hojas en el fondo — o si tienes un pestillo oxidado en la puerta de tu cocina, agárrate de ahí para cerrar bien la tapa, que no se escape el vapor, como hago yo desde hace años. El agua debe estar hirviendo antes de acomodar los tamales parados, con la abertura hacia el techo. Tápalos con más hojas y con la tapa bien puesta. El tiempo de cocción es de una hora y media a dos horas, con el fuego medio. No se te ocurra abrir la olla en la primera hora, porque se bajan. La prueba real: agarra un tamal y si la hoja se despega sola, sin pegarse, ya están. Si se queda pegada, les falta de diez a quince minutos más. Y ya, hija. Los sacas, los dejas reposar unos minutos y los acompañas con atole de fresa o de chocolate. Que el niño Dios te encuentre con las manos en la masa y el corazón contento. ¡Buen provecho!
🌽 Tamales de la Candelaria Mira, hija, el dos de febrero no es cualquier día. Es cuando levantamos al niño Dios y lo vestimos, y en mi casa eso siempre huele a tamales de hoja de maíz desde la noche anterior. Yo los hago con lo que me sobra del tianguis: el cerdo que no se vendió, la masa que iba a tirar el de la tortillería. Nada se desperdicia, y eso es lo bonito. **Ingredientes:** - 1 kilo de masa de maíz (que sea fresca, pídela donde la vendan amarilla, esa es la buena) - 500 gramos de manteca de cerdo (si tienes la chance, usa la de puerco, no la vegetal) - 2 cucharadas de caldo de pollo o res (de preferencia del que hierves tú) - 1 cucharadita de polvo para hornear - Sal al gusto - 500 gramos de carne de cerdo en trozos (puede ser pierna o espaldilla) - 2 chiles anchos, desvenados y remojados - 1 chile guajillo, también remojado - 2 dientes de ajo - 1/4 de cebolla blanca - 1 cucharada de comino - 15-20 hojas de maíz, remojadas en agua caliente desde la noche antes **Pasos:** Primero pon a cocer la carne en una olla con agua, sal, un pedazo de cebolla y dos dientes de ajo. Eso déjalo como una hora, hasta que se deshaga. Cuando esté lista, deshébrala con las manos — no la piques con cuchillo, se siente diferente, se nota la mano floja. Ese caldo no lo tires, es oro. Ahí vas a licuar los chiles con el ajo, la cebolla y el comino, y esa salsa la fríes en un poco de manteca hasta que cambie de color, como 10 minutos. Ahí incorporas la carne y la dejas que se impregne bien, tapada, a fuego bajito. Para la masa: bates la manteca con la batidora o con la mano, hasta que esté bien esponjosa, como si fuera crema. Luego le agregas la masa y sigues batiendo, y le vas poniendo el caldo poquito a poquito. La prueba de que ya está es que un pedacito de masa flota en un vaso de agua fría — si se hunde, le falta batir. Ese es el secreto que me enseñó mi abuela, y nunca falla. Ya que tienes las hojas remojadas, las secas con un trapito y les pones una cucharada grande de masa. La extiendes con la palma, como de un centímetro de grosor. En el centro le pones dos cucharadas de la carne con su salsa. Cierras la hoja, doblas los lados y la doblas hacia arriba. No la aprietes mucho, el tamal necesita su espacio para expandirse. En una vaporera grande, pones las hojas en el fondo — o si tienes un pestillo oxidado en la puerta de tu cocina, agárrate de ahí para cerrar bien la tapa, que no se escape el vapor, como hago yo desde hace años. El agua debe estar hirviendo antes de acomodar los tamales parados, con la abertura hacia el techo. Tápalos con más hojas y con la tapa bien puesta. El tiempo de cocción es de una hora y media a dos horas, con el fuego medio. No se te ocurra abrir la olla en la primera hora, porque se bajan. La prueba real: agarra un tamal y si la hoja se despega sola, sin pegarse, ya están. Si se queda pegada, les falta de diez a quince minutos más. Y ya, hija. Los sacas, los dejas reposar unos minutos y los acompañas con atole de fresa o de chocolate. Que el niño Dios te encuentre con las manos en la masa y el corazón contento. ¡Buen provecho!

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