ILIA :
A este señor que se presenta como líder religioso: antes de señalar, criticar y burlarse de cómo otras congregaciones sostienen la obra de Dios, examine primero su propia casa. La Palabra del Señor es muy clara en Mateo 7:3-5 cuando dice: «¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no miras la viga que está en tu propio ojo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.» Dios no nos llamó a juzgar ni a mofarnos de la fe ajena, sino a dar frutos dignos de arrepentimiento.
Esa actitud de sentirse superior y señalar con el dedo a los demás se parece mucho a la historia de la Biblia en Lucas 18:11-14, donde el fariseo oraba presumiendo que no era como los demás hombres, mientras que el publicano se humillaba pidiendo perdón. Jesús dejó muy claro que fue el humilde quien regresó justificado a su casa, y no el que se creía perfecto juzgando al resto.
Decir que la ofrenda o el diezmo «no es para Dios» demuestra no entender la obra del Señor. En 2 Corintios 9:7 se nos enseña que Dios ama al dador alegre. Cuando la Iglesia recoge diezmos y ofrendas para ayudar a las viudas, a los huérfanos, a los necesitados o para mantener la casa de Dios, se le está sirviendo al Señor. Como bien dice Cristo en Mateo 25:40: «De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.» Nadie compra a Dios con dinero, pero honrarlo con nuestros bienes para bendecir a otros es un mandato bíblico.
Por eso resulta contradictorio criticar a otros por sus ofrendas mientras se engaña a la gente vendiendo imágenes o haciendo creer que un milagro se puede comprar. En Hechos 8:20 el apóstol Pedro le dijo a alguien que intentó comprar un don: «Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se consigue con dinero.» La salvación y los milagros son por gracia. La virgen María fue una mujer virtuosa y bienaventurada, pero la Biblia dice claramente en 1 Timoteo 2:5 que solo hay un Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, y ese es Jesucristo.
Tenga mucho cuidado con engañar a las ovejas. Como dice en Mateo 3:8, dé frutos dignos de arrepent
2026-08-17 21:18:23