@linghgpyjbf: 🍲 Frijoles charros de fiesta, pa’ los que llegan de lejos Mire, esta receta es de esas que se hacen cuando la casa se llena de risas y abrazos. Yo la aprendí de mi abuela, que bendecía el maíz y el frijol antes de ponerlos en la olla, como si les pidiera perdón por convertirlos en algo tan sabroso. Es para un sábado con la familia, cuando el sol aprieta pero el corazón está contento, y uno se acuerda del polvo del camino del pueblo, de esas veredas que huelen a tierra mojada y a regreso. No es un caldo cualquiera: es un abrazo en cazuela, de esos que se sirven con cucharón grande y se comen con tortilla recién hecha. Ingredientes, y que no le asuste la lista: - 500 gramos de frijol bayo o pinto, de los que se sienten gorditos al tacto - 200 gramos de tocino, en cuadritos, con su grasa porque ahí está el sabor - 150 gramos de chorizo, del bueno, que suelte su color - 1 pieza de pierna de cerdo o espinazo, en trozos, como de 300 gramos - 1 cebolla blanca, picada finita - 4 dientes de ajo, machacados con un golpe seco - 2 jitomates asados, sin piel, licuados con un chile serrano si se atreve - 1 ramita de epazote fresco, que es el alma de esto - 2 chiles jalapeños o serranos, en tiras, sin semillas si no quiere llorar - Sal, pero poquita al principio, y pimienta negra recién molida - Agua, como 2 litros o un poquito más, según cómo se vaya poniendo Primero, ponga los frijoles a remojar desde la noche anterior, como quien prepara una cama para un invitado. Al día siguiente, cuélelos y póngalos en una olla grande con agua fría, junto con la mitad de la cebolla y un diente de ajo. Déjelos hervir a fuego suave, sin destapar mucho, porque si los destapa de golpe se arrugan y tardan más. Cuando estén tiernos — unos 45 minutos o una hora, pero pruébelos usted, que el frijol no se deja apurar —, saque la cebolla y el ajo y no los tire, que luego los usa. En otra cazuela, dore el tocino a fuego medio hasta que esté doradito y suelte su manteca. Ahí mismo eche el chorizo y deshaga con la cuchara de palo, y cuando suelte su color, añada la pierna de cerdo. Deje que todo se dore, que la carne agarre ese tono como de milagro, y entonces sume la cebolla restante y el ajo. Sofría unos minutos, que la cocina empiece a oler a fiesta. Agregue el jitomate licuado y deje que hierva y se espese un poco, como 5 minutos, hasta que cambie de rojo a un naranja profundo. Vacíe todo esto a la olla de los frijoles, con su caldo y todo, y añada más agua caliente si hace falta — el caldo debe quedar jugoso, no es sopa seca. Eche el epazote y los chiles en tiras, y deje que todo cante a fuego bajo por 30 minutos más. Aquí va el primer secreto: pruebe a los 15 minutos, y si siente que le falta cuerpo, aplaste unos frijolitos contra la pared de la olla y revuélvalos; eso espesa sin necesidad de harinas. El segundo secreto: no salga de la cocina cuando empiece a hervir fuerte, porque la espuma que suelta la carne es puro sabor, y si la quita, se lleva la fiesta. Mejor baje el fuego y déjela que se integre. Sirva bien caliente, con cebolla picada y cilantro fresco por encima, y limón al que le guste. Que cada quien se sirva su cucharón, y si sobra, mejor, porque al otro día sabe hasta mejor, como los recuerdos que se asientan. Bendigo esta olla y a los que van a comer de ella: que el hambre sea poca, la risa mucha, y que nunca falte un frijol en su casa. ¡Buen provecho, y que Dios los acompañe en la mesa!
linghgpyjbf
Region: US
Wednesday 19 August 2026 07:27:34 GMT
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