@marlorobert: 🍳 Buñuelos de diciembre con piloncillo Afuera llueve como si el cielo quisiera lavar el año entero, y el olor a piloncillo con canela ya se pasea por toda la casa. Esos días de diciembre, cuando el frío se cuela hasta los huesos y uno necesita un abrazo en forma de masa frita. Mi abuela decía que los buñuelos se hacen con el mismo cariño con que se bendice la tierra antes de sembrar: despacio, con respeto, y siempre con la mano generosa. Así, como quien ofrece lo mejor de su cosecha, vamos a hacerlos. - 1 kilo de harina de trigo (la de la bolsa blanca, la que siempre usas) - 1/2 taza de manteca de cerdo (de la buena, de la que se derrite como mantequilla en la lumbre) - 1 cucharadita de sal - 1 cucharadita de polvo para hornear - 1 taza de agua tibia (ni muy caliente que te queme, ni fría que no se active) - 1 raja de canela - 3 piloncillos grandes (o 4 si los quieres bien dulces) - 1 ramita de canela para el piloncillo - Aceite para freír (el de maíz aguanta bien el calor, el de oliva no se lleva con esto) Primero, pon el piloncillo en una olla con dos tazas de agua, la raja de canela y un clavito de olor si te gusta. Déjalo que hierva despacito, como quien arrulla a un niño, hasta que el piloncillo se deshaga y quede una miel espesa que huele a gloria. Cuando veas que el humo del escape azul se levanta de la olla, como si el mismo fuego te estuviera llamando, apágalo y déjalo enfriar. Ahora la masa: en un tazón grande, pon la harina, la sal y el polvo para hornear. Revuélvelos con la mano, como si estuvieras bendiciendo la tierra. Añade la manteca y deshazla con los dedos, hasta que parezca arena mojada. Agrega el agua tibia poquito a poquito, mientras amasas con ganas. La masa debe quedar suave, que no se pegue en las manos pero que tampoco esté tiesa como piedra. Si ves que falta, agrega más agua; si sobra, espolvorea harina. Eso lo sabes cuando la masa ya no llora. Deja reposar la masa tapada con un trapo limpio, como media hora, para que el maíz y el trigo se abracen bien. Luego, haz bolitas del tamaño de un huevo chico. Estíralas con un rodillo o con la mano, hasta que queden delgadas, casi transparentes. Si se te rompen, no te preocupes: eso es buena suerte, dicen. Calienta el aceite en un cazo hondo, que no esté hirviendo a lo loco, sino a fuego medio. Cuando el aceite brille y se mueva solito, echa los buñuelos de uno en uno. Se doran rápido, como en dos minutos por lado, así que no te descuides. Sácalos con una espumadera y ponlos en un plato con papel para que escurran. Cuando estén todos fritos, báñalos con la miel de piloncillo, que ya debe estar tibia, no caliente. Si quieres, espolvorea un poco de canela molida por encima. Y si tienes anís, un poquito no cae mal. Que Dios bendiga esta mesa y el maíz que nos da la vida. Buen provecho, vecina.
marlorobert
Region: US
Thursday 20 August 2026 18:09:43 GMT
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