@katanyatamaa: #4u

kayanya si mahesa
kayanya si mahesa
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Friday 21 August 2026 13:03:08 GMT
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afdhlsy_
`afdhll :
aman
2026-08-22 16:57:42
6
bukan__gw
ANOTHER LF :
yaaaaa mungkin lebih baik begitu
2026-08-22 18:48:13
1
ikywhy7
ky🇦🇱 :
kadang kita harus mengalah untuk mencari ketenangan hati kita yang sakit
2026-08-22 16:27:57
1
ddit2nd
kapal laut :
2026-08-23 08:50:32
0
christian.t86
Talasta26 :
sama. q jg
2026-08-21 13:55:20
0
sanwhitee
whitelove24 :
2026-08-23 08:08:43
0
aldzdepiero
. :
berbahagia lah dengan org baru itu
2026-08-22 17:18:49
0
_rizkyalhpidrrhmn_
mz :
2026-08-22 15:02:40
0
username791776r
∆ :
2026-08-22 15:25:07
0
scc.805
1305 :
terkadang kita harus mengalah meskipun posisi kita benar 😌
2026-08-22 19:50:48
0
ffaruxx
𝖕𝖆𝖗𝖝 | 𝐓'𝐖𝐑𝐆 :
malas untuk
2026-08-22 10:19:06
0
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🍲 **Frijoles de la olla que nunca se acaban** Mira, hija, cuando el domingo cae la tarde y la lluvia empieza a tamborilear en el techo de lámina, yo sé que es hora de sacar la olla grande. Esa que ya tiene su historia, que ha visto pasar tantos caldos. Y los frijoles de ayer, que quedaron en la hielera, son el milagro de la multiplicación. No los tires, porque con ellos vas a hacer algo que te va a recordar a la sombra del árbol en el patio de tu abuela, ese lugar donde el sol se filtraba entre las hojas y el tiempo se tomaba su tiempo. Los ingredientes son bien sencillos, como todo lo que vale la pena: - 2 tazas de frijoles bayos o negros (los que tengas, ya cocidos) - 1/2 cebolla blanca, en trozos grandes - 2 dientes de ajo, pelados enteros - 1 ramita de epazote (si no tienes, le pones cilantro, pero no es lo mismo) - 1 cucharadita de comino en polvo - Sal, al gusto - 1 litro de agua (más o menos, depende de qué tan espesos los quieras) - Opcional: un trozo de chile serrano o un huesito de cerdo, si te sobró del caldo Ponle mucha atención a esto: los frijoles de la olla, cuando los calientas, sueltan una espuma que es puro sabor. No la quites, déjala que hierva con ellos, porque ahí está el secreto de un caldo que te abraza el alma. En una olla de barro, si tienes, o en una de peltre, pones los frijoles ya cocidos con el agua, la cebolla, el ajo y el comino. Que suelte el hervor a fuego medio, pero no te descuides, porque se pueden pegar si no los mueves de vez en cuando. Aquí va el primer truco de cocina real: cuando el agua se ponga de un color oscuro, casi como café clarito, y el olor a comino y cebolla te llene la cocina, es que ya están agarrando el punto. La sal se la pones hasta que los frijoles estén suaves, porque si se la pones al principio, se endurecen y no hay quien los ablande. Después de unos 20 minutos, cuando veas que el caldo ya está espeso y los frijoles se están deshaciendo, le agregas el epazote. Ese olor es el que te lleva directo al patio de la infancia, te lo juro. Si quieres que queden más caldositos, le pones más agua; si te gustan espesos, los dejas que hiervan hasta que casi se peguen. El segundo truco que solo una abuela te dice: para saber si ya están, mete una cuchara de palo y si al sacarla ves que el caldo se queda pegadito, ya están listos. No los dejes mucho tiempo porque se vuelven una pasta. Y ya, hija, sírvelos en un plato hondo, con un poco de cebolla picada y un chilito en vinagre si te gusta. Acompáñalos con un bolillo calientito, que es el pan de Dios. Que el buen provecho te acompañe y que estos frijoles te llenen de recuerdos y de cariño. ¡Buen provecho!
🍲 **Frijoles de la olla que nunca se acaban** Mira, hija, cuando el domingo cae la tarde y la lluvia empieza a tamborilear en el techo de lámina, yo sé que es hora de sacar la olla grande. Esa que ya tiene su historia, que ha visto pasar tantos caldos. Y los frijoles de ayer, que quedaron en la hielera, son el milagro de la multiplicación. No los tires, porque con ellos vas a hacer algo que te va a recordar a la sombra del árbol en el patio de tu abuela, ese lugar donde el sol se filtraba entre las hojas y el tiempo se tomaba su tiempo. Los ingredientes son bien sencillos, como todo lo que vale la pena: - 2 tazas de frijoles bayos o negros (los que tengas, ya cocidos) - 1/2 cebolla blanca, en trozos grandes - 2 dientes de ajo, pelados enteros - 1 ramita de epazote (si no tienes, le pones cilantro, pero no es lo mismo) - 1 cucharadita de comino en polvo - Sal, al gusto - 1 litro de agua (más o menos, depende de qué tan espesos los quieras) - Opcional: un trozo de chile serrano o un huesito de cerdo, si te sobró del caldo Ponle mucha atención a esto: los frijoles de la olla, cuando los calientas, sueltan una espuma que es puro sabor. No la quites, déjala que hierva con ellos, porque ahí está el secreto de un caldo que te abraza el alma. En una olla de barro, si tienes, o en una de peltre, pones los frijoles ya cocidos con el agua, la cebolla, el ajo y el comino. Que suelte el hervor a fuego medio, pero no te descuides, porque se pueden pegar si no los mueves de vez en cuando. Aquí va el primer truco de cocina real: cuando el agua se ponga de un color oscuro, casi como café clarito, y el olor a comino y cebolla te llene la cocina, es que ya están agarrando el punto. La sal se la pones hasta que los frijoles estén suaves, porque si se la pones al principio, se endurecen y no hay quien los ablande. Después de unos 20 minutos, cuando veas que el caldo ya está espeso y los frijoles se están deshaciendo, le agregas el epazote. Ese olor es el que te lleva directo al patio de la infancia, te lo juro. Si quieres que queden más caldositos, le pones más agua; si te gustan espesos, los dejas que hiervan hasta que casi se peguen. El segundo truco que solo una abuela te dice: para saber si ya están, mete una cuchara de palo y si al sacarla ves que el caldo se queda pegadito, ya están listos. No los dejes mucho tiempo porque se vuelven una pasta. Y ya, hija, sírvelos en un plato hondo, con un poco de cebolla picada y un chilito en vinagre si te gusta. Acompáñalos con un bolillo calientito, que es el pan de Dios. Que el buen provecho te acompañe y que estos frijoles te llenen de recuerdos y de cariño. ¡Buen provecho!

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