@pr.futsal: Falcão dando amarelo para Adonias #futsal #prfutsal #skills #dribles

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Friday 21 August 2026 21:43:44 GMT
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skskslksksk
De Queiroz🇵🇹 :
FALTA CLARA!!
2026-09-07 11:23:29
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tatagam_off
🅾️TAVIO 🅰️UGUSTO :
Kkkkkkkkkkk
2026-08-21 23:01:43
0
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🌧️ Arroz con frijol de olla, el abrazo de tarde lluviosa Mire, cuando llueve así, como está lloviznando ahorita afuera, yo no pienso en otra cosa que en el arroz con feijão de mi mamá. No, no se me espante, feijão es frijol, así le decía ella porque era brasileña de corazón, aunque vivió cincuenta años en Oaxaca. El caso es que ese olor a comino y a hoja de aguacate llenaba la casa, y uno sabía que aunque el cielo estuviera gris, adentro había calor de hogar. Para esto necesitan: - 2 tazas de arroz (del de grano largo, no ese que se hace masita) - 1 taza de frijol negro ya cocido con su caldo (si es de olla, mejor, del que se hizo ayer) - ½ cebolla blanca picada en cuadritos chicos - 2 dientes de ajo, bien picaditos - 1 ramita de epazote (esto es sagrado, no lo cambien por nada) - 3 cucharadas de aceite (yo uso el de cártamo, pero el que tenga) - 1 chile serrano para que dé susto pero no muerda, entero y con un corte - Sal al gusto, pero al final les digo el truco - 3 tazas de agua caliente Primero, ponen el aceite en la cacerola, que esté bien caliente. Ahí va la cebolla y el ajo, y los dejan sudar hasta que huelan a bendición, como dos minutos. Luego el arroz, y aquí viene el secreto: lo sofríen hasta que se ponga bien transparente, casi blanco, pero sin quemarlo. Son como cinco minutos moviendo seguido, que agarre ese brillito de perla. Si lo dejan que se dore, ya valió, porque el arroz sale duro y no queda ese sabor suavecito que queremos. Cuando el arroz ya esté perlado, le echan el frijol con su caldo, pero cuidado: el caldo no debe ser mucho, porque si no, queda caldo de arroz, no arroz. La medida es que apenas tape el arroz, así de simple. Le ponen el epazote, el chile entero, y el agua caliente. Mueven una sola vez, de abajo para arriba, y ya no lo tocan. Tapado, a fuego bajito, quince minutos exactos. Cuando vean que ya casi no hay líquido, destapen y piquen con un tenedor. Debe quedar suelto, cada granito aparte, pero con ese colorcito oscuro del frijol que se ve como abrigo de invierno. Prueben la sal en ese momento, porque el frijol ya trae su propia sal y el arroz necesita el punto justo. Yo siempre le pongo una cucharadita más de sal en este paso, pero cada quien su gusto. Ah, y les cuento: cuando mi mamá hacía esto, yo me asomaba por la ventana y veía el humo del escape azul de su vochito estacionado, y sabía que papá ya venía del trabajo. Ese humito era como el anuncio de que la mesa se iba a llenar. Por eso, cuando hago este arroz, siempre dejo la ventana abierta, aunque llueva, aunque haga frío. Es como si el recuerdo entrara con el aire. Sirvan calientito, con unos frijolitos extra por encima y si quieren, un poco de crema y queso fresco. Que el arroz esté blandito pero no empapado, ese es el punto. Si les quedó medio seco, no pasa nada, le rocían un poquito de agua y lo tapan otros dos minutos. La cocina es de confianza, no de perfección. Que les quede sabroso y que la lluvia los encuentre siempre con la panza llena y el corazón contento. ¡Buen provecho! 🙏
🌧️ Arroz con frijol de olla, el abrazo de tarde lluviosa Mire, cuando llueve así, como está lloviznando ahorita afuera, yo no pienso en otra cosa que en el arroz con feijão de mi mamá. No, no se me espante, feijão es frijol, así le decía ella porque era brasileña de corazón, aunque vivió cincuenta años en Oaxaca. El caso es que ese olor a comino y a hoja de aguacate llenaba la casa, y uno sabía que aunque el cielo estuviera gris, adentro había calor de hogar. Para esto necesitan: - 2 tazas de arroz (del de grano largo, no ese que se hace masita) - 1 taza de frijol negro ya cocido con su caldo (si es de olla, mejor, del que se hizo ayer) - ½ cebolla blanca picada en cuadritos chicos - 2 dientes de ajo, bien picaditos - 1 ramita de epazote (esto es sagrado, no lo cambien por nada) - 3 cucharadas de aceite (yo uso el de cártamo, pero el que tenga) - 1 chile serrano para que dé susto pero no muerda, entero y con un corte - Sal al gusto, pero al final les digo el truco - 3 tazas de agua caliente Primero, ponen el aceite en la cacerola, que esté bien caliente. Ahí va la cebolla y el ajo, y los dejan sudar hasta que huelan a bendición, como dos minutos. Luego el arroz, y aquí viene el secreto: lo sofríen hasta que se ponga bien transparente, casi blanco, pero sin quemarlo. Son como cinco minutos moviendo seguido, que agarre ese brillito de perla. Si lo dejan que se dore, ya valió, porque el arroz sale duro y no queda ese sabor suavecito que queremos. Cuando el arroz ya esté perlado, le echan el frijol con su caldo, pero cuidado: el caldo no debe ser mucho, porque si no, queda caldo de arroz, no arroz. La medida es que apenas tape el arroz, así de simple. Le ponen el epazote, el chile entero, y el agua caliente. Mueven una sola vez, de abajo para arriba, y ya no lo tocan. Tapado, a fuego bajito, quince minutos exactos. Cuando vean que ya casi no hay líquido, destapen y piquen con un tenedor. Debe quedar suelto, cada granito aparte, pero con ese colorcito oscuro del frijol que se ve como abrigo de invierno. Prueben la sal en ese momento, porque el frijol ya trae su propia sal y el arroz necesita el punto justo. Yo siempre le pongo una cucharadita más de sal en este paso, pero cada quien su gusto. Ah, y les cuento: cuando mi mamá hacía esto, yo me asomaba por la ventana y veía el humo del escape azul de su vochito estacionado, y sabía que papá ya venía del trabajo. Ese humito era como el anuncio de que la mesa se iba a llenar. Por eso, cuando hago este arroz, siempre dejo la ventana abierta, aunque llueva, aunque haga frío. Es como si el recuerdo entrara con el aire. Sirvan calientito, con unos frijolitos extra por encima y si quieren, un poco de crema y queso fresco. Que el arroz esté blandito pero no empapado, ese es el punto. Si les quedó medio seco, no pasa nada, le rocían un poquito de agua y lo tapan otros dos minutos. La cocina es de confianza, no de perfección. Que les quede sabroso y que la lluvia los encuentre siempre con la panza llena y el corazón contento. ¡Buen provecho! 🙏

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