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Tuesday 25 August 2026 09:26:03 GMT
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daniyalmaz_
daniyalmaz_ :
A angel with devil face🥀
2026-08-25 15:27:24
83
tetuna038
TETUNA :
How majestic is he?
2026-08-25 16:08:35
8
sikram.sss
kramm :
definition of la piece
2026-08-25 16:19:58
2
a.1mjd
mjd1 :
2026-08-25 16:25:51
18
sulismineeee
가나디 :
2026-08-25 09:43:48
5
__2ugli__
سعد بن شیزاد :
La peace
2026-08-25 19:46:05
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2uu.o_
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Peak
2026-08-25 11:13:07
1
ty52d
Neyber.偽 :
2026-08-25 10:03:29
0
ac.manhwa
𝐀𝐥𝐝 𝐒𝐢𝐦𝐩𝐥𝐞𝐬么 :
lindo
2026-08-25 21:43:28
0
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🥘 Salsa Molcajeteada para el Almuerzo Mira, te voy a contar algo que me pasó el otro día. Estaba lloviendo a cántaros, el cielo gris como si Dios estuviera lavando los platos del mundo, y yo, como siempre, agradeciendo por cada gota que caía porque el agua es vida, sobre todo pa' los que vivimos del mar. Y en eso, me acordé de mi abuela, que cuando llovía así, se ponía a hacer su salsa molcajeteada, la que siempre acompañaba los frijoles del almuerzo. El olor a chile tostado se metía por toda la casa, y hasta el pestillo oxidado de la puerta, que siempre se atoraba, parecía que se movía más suavecito con ese aroma. Esa salsa, vecina, es pura memoria. Para hacerla, necesitas esto: - 4 jitomates guajillos (los que están bien rojos y firmes, que no estén aguados) - 3 chiles serranos (o los que tengas, si quieres que pique más, échale 5) - 2 dientes de ajo - 1/4 de cebolla blanca - Un puñito de cilantro fresco (al gusto, pero que no falte) - Sal de grano (la de mar, que es la buena) - Agua, la necesaria para el molcajete Primero, pon a calentar un comal bien caliente. Ahí vas a poner los jitomates enteros y los chiles, y los vas a ir volteando con cuidado, como si estuvieras acariciando el fuego. Los jitomates se tienen que poner arrugaditos y con la piel quemada en partes, como si hubieran tomado el sol de la tarde. Los chiles, hasta que se les vean manchas negras, pero no los dejes que se quemen por completo porque se amarga la salsa. Esto te lleva unos 10-12 minutos, más o menos. El ajo también lo pones, con cáscara y todo, hasta que se sienta suave al apretarlo. Mientras tanto, en el metate o en el molcajete, que esté bien limpio, vas a moler la sal de grano con los ajos ya pelados. Haz movimientos circulares, como si estuvieras dibujando remolinos en el mar. Cuando ya tengas una pasta, le agregas los chiles y los jitomates, uno por uno, y sigues moliendo. Aquí está el truco: no le tengas miedo al molcajete, dale con ganas, que se sienta el esfuerzo. La salsa debe quedar con textura, no como puré de bebé. Si ves que está muy espesa, le pones un chorrito de agua, pero poquito, para que no se te vuelva caldo. Al final, le agregas la cebolla picada bien finita y el cilantro, y revuelves todo con el mismo molcajete. Prueba la sal, y si te hace falta, échale más. Pero ojo, no te pases, porque luego la salsa se vuelve puro salero. Esta salsa es perfecta para el almuerzo, sobre todo si la acompañas con unos frijoles refritos y unas tortillas de maíz hechas a mano. El sabor es como un abrazo de esos que te dan ganas de repetir. Y si te sobra, guárdala en un frasco de vidrio en el refri, que aguanta hasta tres días, pero te digo que en mi casa nunca dura tanto. Bueno, vecina, ya me despido. Que Dios te bendiga la cocina y que cada bocado sepa a mar y a tierra. ¡Buen provecho!
🥘 Salsa Molcajeteada para el Almuerzo Mira, te voy a contar algo que me pasó el otro día. Estaba lloviendo a cántaros, el cielo gris como si Dios estuviera lavando los platos del mundo, y yo, como siempre, agradeciendo por cada gota que caía porque el agua es vida, sobre todo pa' los que vivimos del mar. Y en eso, me acordé de mi abuela, que cuando llovía así, se ponía a hacer su salsa molcajeteada, la que siempre acompañaba los frijoles del almuerzo. El olor a chile tostado se metía por toda la casa, y hasta el pestillo oxidado de la puerta, que siempre se atoraba, parecía que se movía más suavecito con ese aroma. Esa salsa, vecina, es pura memoria. Para hacerla, necesitas esto: - 4 jitomates guajillos (los que están bien rojos y firmes, que no estén aguados) - 3 chiles serranos (o los que tengas, si quieres que pique más, échale 5) - 2 dientes de ajo - 1/4 de cebolla blanca - Un puñito de cilantro fresco (al gusto, pero que no falte) - Sal de grano (la de mar, que es la buena) - Agua, la necesaria para el molcajete Primero, pon a calentar un comal bien caliente. Ahí vas a poner los jitomates enteros y los chiles, y los vas a ir volteando con cuidado, como si estuvieras acariciando el fuego. Los jitomates se tienen que poner arrugaditos y con la piel quemada en partes, como si hubieran tomado el sol de la tarde. Los chiles, hasta que se les vean manchas negras, pero no los dejes que se quemen por completo porque se amarga la salsa. Esto te lleva unos 10-12 minutos, más o menos. El ajo también lo pones, con cáscara y todo, hasta que se sienta suave al apretarlo. Mientras tanto, en el metate o en el molcajete, que esté bien limpio, vas a moler la sal de grano con los ajos ya pelados. Haz movimientos circulares, como si estuvieras dibujando remolinos en el mar. Cuando ya tengas una pasta, le agregas los chiles y los jitomates, uno por uno, y sigues moliendo. Aquí está el truco: no le tengas miedo al molcajete, dale con ganas, que se sienta el esfuerzo. La salsa debe quedar con textura, no como puré de bebé. Si ves que está muy espesa, le pones un chorrito de agua, pero poquito, para que no se te vuelva caldo. Al final, le agregas la cebolla picada bien finita y el cilantro, y revuelves todo con el mismo molcajete. Prueba la sal, y si te hace falta, échale más. Pero ojo, no te pases, porque luego la salsa se vuelve puro salero. Esta salsa es perfecta para el almuerzo, sobre todo si la acompañas con unos frijoles refritos y unas tortillas de maíz hechas a mano. El sabor es como un abrazo de esos que te dan ganas de repetir. Y si te sobra, guárdala en un frasco de vidrio en el refri, que aguanta hasta tres días, pero te digo que en mi casa nunca dura tanto. Bueno, vecina, ya me despido. Que Dios te bendiga la cocina y que cada bocado sepa a mar y a tierra. ¡Buen provecho!

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