HHWil :
Opinión personal.
Este tipo de situaciones, como la protagonizada por dos estudiantes que se enfrentan y se ofenden dentro de la UPN, debería llevarnos a una reflexión mucho más profunda.
Más allá del hecho puntual, resulta preocupante que evidenciemos una crisis de valores y de convivencia que trasciende las aulas universitarias. La educación comienza en casa, continúa en la escuela y se fortalece en los espacios donde aprendemos a relacionarnos con los demás. Cuando el respeto, el diálogo, la tolerancia y el autocontrol se debilitan, el conflicto termina reemplazando a la razón.
La universidad recibe a jóvenes formados en distintos contextos familiares y educativos, y allí convergen múltiples realidades. Por eso, no basta con transmitir conocimientos académicos: también es indispensable formar ciudadanos capaces de resolver sus diferencias mediante el diálogo, respetar al otro y asumir las consecuencias de sus actos.
Lo ocurrido debería servirnos como una llamada de atención. La educación en valores no puede ser responsabilidad exclusiva de la familia, ni del colegio, ni de la universidad. Es una tarea compartida por toda la sociedad.
Educar no es únicamente preparar para aprobar cursos o conseguir un título; es también aprender a convivir, respetar y construir una sociedad donde las diferencias puedan resolverse con argumentos y no con agresiones.
2026-08-28 20:42:01