𝕯𝖆𝖓𝖎𝖊𝖑𓆩𓆪 :
El mayor llegó al campo de batalla sin saber que aquella sería una lucha que jamás debió comenzar. Frente a él no había enemigos, ni rivales, ni desconocidos… estaban su propio padre y su propio hermano, aquellos con quienes alguna vez había compartido risas, juegos y momentos que ninguna batalla podía borrar.
Pero el lado oscuro ya había hecho su trabajo. Había convertido el orgullo en rabia y las diferencias en motivos para luchar. Y ahora, tres miembros de una misma familia se encontraban frente a frente, sosteniendo armas que jamás debieron levantarse unos contra otros.
El mayor pudo haber atacado. Pudo haber dejado que la rabia decidiera por él y responder al lado oscuro con más oscuridad. Pero entonces comprendió algo que ninguno de los otros había recordado: no importaba quién tuviera la espada más poderosa, porque aquella batalla solo podía terminar con una familia rota.
Por eso avanzó, no como un enemigo, sino como un hermano. Porque hay batallas que no se ganan derrotando al que tienes enfrente, sino evitando que alguien que amas se convierta en tu enemigo.
Y mientras las armas se alzaban entre ellos, el verdadero héroe no fue quien consiguió vencer… sino quien recordó que, antes de ser guerreros de la luz o del lado oscuro, seguían siendo una familia
2026-08-29 17:13:56