YUBISAY RAMIREZ!! :
puede que tengas razón en lo que dices sobre Malaquías: ese texto estaba dirigido al pueblo de Israel en el periodo postexílico (hace más de 2,400 años), en una situación muy específica de sequías, crisis y con los sacerdotes descuidando el templo. Te concedo que ese contexto legal y agrícola era para aquella época.
Pero el principio de sembrar y cosechar para la obra de Dios no quedó anulado en el Nuevo Testamento; al contrario, se elevó a un acto de amor, gracia y generosidad voluntaria. El apóstol Pablo lo explica clarito en 2 Corintios 9:6-7: "El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre". Y Jesús mismo dijo en Lucas 6:38: "Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosante".
Te lo digo desde mi propia experiencia y vivencia personal: para mí y para los míos, dar a Dios y sembrar en su obra nunca ha sido una carga ni una pérdida, sino una fuente real de bendición. Cuando uno da con un corazón alegre y dispuesto, Dios cumple su palabra de hacer que nos sobre abundancia para toda buena obra. Más allá de discusiones sobre si la ley está vigente o no, yo he visto la provisión de Dios en mi vida al poner esto por obra.
2026-09-01 17:54:44