@camionecolegeorges: #permisdeconduire #camion #autoecole #permis #belgique

Camion-école Georges
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Thursday 03 September 2026 13:07:07 GMT
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Comments

coppeypg7s2
Pierre-Antoine :
Bonjour c’est le même épreuve dans toutes les auto école ?
2026-09-03 14:50:39
4
ecuriemh
EcurieMh :
dis comme ca, ça à l'air facile 😁😁😁
2026-09-03 14:05:25
4
bmc_vivi87
Vivi :
Et sans caméra
2026-09-04 20:45:25
1
216.tn21
+216🇹🇳 :
J’ai raté 3 fois 🥹🥹
2026-09-05 14:49:41
0
geygeyj
☣️Geoffrey ☣️ :
facile oui
2026-09-05 15:45:59
0
raphinha.king5
RAPHINHA KING :
💯💯💯
2026-09-05 14:57:33
1
musa7no7
Musa :
❤️❤️❤️
2026-09-05 15:31:43
1
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“No podemos reinventar el país cada seis años”, escribió Valeria Moy, del IMCO, aludiendo a las obras de Enrique Peña Nieto. Hoy, México aún sufre el síndrome del borrón y cuenta nueva con megaproyectos que prometen transformación pero entregan ruina. La administración pasada elevó esta práctica a niveles sin precedentes. Tres colosos de hormigón y metal, el AIFA, el Tren Maya y la Refinería Olmeca, devoran el presupuesto público mientras sangran dinero. Lo llamativo no es solo su inviabilidad económica, sino la obstinación ideológica con que fueron defendidos frente a cualquier crítica. El AIFA, nacido como venganza contra el “neoliberal” aeropuerto de Texcoco, acumula pérdidas de 477 millones de pesos y transporta apenas el 4% de los pasajeros que maneja el saturado AICM. La paradoja kafkiana: seguimos pagando 14 mil millones anuales por el aeropuerto que nunca existió. El Tren Maya, vendido como motor de desarrollo para el sur olvidado, ha devorado 511 mil millones de pesos (cuatro veces su presupuesto inicial) mientras genera ingresos risibles de 134 millones de pesos. Por cada 100 pesos que recibe, 99 salen directamente de nuestros impuestos. La Refinería Olmeca en Dos Bocas representa quizás el caso más extremo de autoengaño gubernamental. Su costo se disparó de 8 mil a más de 18 mil millones de dólares, mientras opera al 5% de su capacidad. Una reliquia industrial nacida obsoleta en plena transición energética global. “Son obras que carecen de estudios adecuados de prefactibilidad y análisis costo-beneficio rigurosos”, sentencia Diego Díaz del IMCO. La ASF confirma: el Tren Maya ya presentaba un sobrecosto del 61.8% en 2021, antes de completarse. México necesita desesperadamente romper este ciclo de megalomanía sexenal. Cada administración arrasa con lo anterior y construye monumentos a su ego que terminan como lápidas de nuestro desarrollo.
“No podemos reinventar el país cada seis años”, escribió Valeria Moy, del IMCO, aludiendo a las obras de Enrique Peña Nieto. Hoy, México aún sufre el síndrome del borrón y cuenta nueva con megaproyectos que prometen transformación pero entregan ruina. La administración pasada elevó esta práctica a niveles sin precedentes. Tres colosos de hormigón y metal, el AIFA, el Tren Maya y la Refinería Olmeca, devoran el presupuesto público mientras sangran dinero. Lo llamativo no es solo su inviabilidad económica, sino la obstinación ideológica con que fueron defendidos frente a cualquier crítica. El AIFA, nacido como venganza contra el “neoliberal” aeropuerto de Texcoco, acumula pérdidas de 477 millones de pesos y transporta apenas el 4% de los pasajeros que maneja el saturado AICM. La paradoja kafkiana: seguimos pagando 14 mil millones anuales por el aeropuerto que nunca existió. El Tren Maya, vendido como motor de desarrollo para el sur olvidado, ha devorado 511 mil millones de pesos (cuatro veces su presupuesto inicial) mientras genera ingresos risibles de 134 millones de pesos. Por cada 100 pesos que recibe, 99 salen directamente de nuestros impuestos. La Refinería Olmeca en Dos Bocas representa quizás el caso más extremo de autoengaño gubernamental. Su costo se disparó de 8 mil a más de 18 mil millones de dólares, mientras opera al 5% de su capacidad. Una reliquia industrial nacida obsoleta en plena transición energética global. “Son obras que carecen de estudios adecuados de prefactibilidad y análisis costo-beneficio rigurosos”, sentencia Diego Díaz del IMCO. La ASF confirma: el Tren Maya ya presentaba un sobrecosto del 61.8% en 2021, antes de completarse. México necesita desesperadamente romper este ciclo de megalomanía sexenal. Cada administración arrasa con lo anterior y construye monumentos a su ego que terminan como lápidas de nuestro desarrollo.

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