MentalidadCruda🤫 :
A mis 31 años aprendí a aceptar mi realidad. No porque haya dejado de tener sueños, ni porque me haya rendido, sino porque entendí que la vida no siempre nos da las mismas oportunidades y que cada persona tiene una historia que los demás muchas veces no conocen.
Hay cosas que todavía sigo aprendiendo por mi cuenta, porque todos los días la vida te enseña algo nuevo, si decides mirar el mundo con los ojos correctos. Me tocó aprender desde muy niño que no todos empezamos desde el mismo lugar, que a veces por más que uno se esfuerce, las cosas no llegan al mismo tiempo ni de la misma manera. Y aun así, poco a poco, he tratado de salir adelante con lo que tengo.
Me hubiera gustado ser un profesional, como alguna vez quiso mi mamá para mí. Me hubiera gustado que muchas cosas fueran diferentes. Pero también recuerdo algo que ella decía: “solo hasta donde la cobija te arrope”. Con los años entendí el verdadero significado de esas palabras: hay que ser consciente de la realidad que uno vive, trabajar por cambiarla, pero también aprender a valorar lo que sí se ha conseguido.
Hoy tengo algo que antes parecía lejano: mi propia casa. Y, sin embargo, entendí que las cosas materiales, por sí solas, no llenan los vacíos que uno lleva por dentro. Al principio uno piensa que cuando consiga aquello que tanto quería finalmente se sentirá completo, pero con el tiempo descubre que una casa sigue siendo una casa, un objeto sigue siendo un objeto y que la verdadera tranquilidad no siempre se puede comprar.
Me ha tocado perder, equivocarme, empezar de nuevo y aprender de golpes que nadie más pudo vivir por mí. He conocido la soledad de una manera que no le deseo a nadie. Han pasado años en los que he tenido que acostumbrarme a estar conmigo mismo, a seguir trabajando, a seguir levantándome y a continuar aunque por dentro muchas veces no supiera hacia dónde iba.
Y quizá esa sea una de las cosas que más he aprendido: que ser una buena persona no garantiza que la vida te devuelva lo mismo, que querer bien no siempre significa ser elegido y que, por más que uno entregue lo mejor de sí, algunas personas simplemente no están destinadas a quedarse.
2026-09-08 00:12:47