@rompelapodcast: “Sí, la cagué. Perdón. ¿Cómo lo reparo?” puede ser más valioso que fingir que nunca cometemos errores. Darnos permiso de fallar no significa restarle importancia al daño ni resolverlo todo con una disculpita. Significa reconocer lo que hicimos, aceptar sus consecuencias y preguntarnos qué podemos hacer para corregirlo. El aprendizaje no aparece por evitar cada equivocación. Comienza cuando dejamos de defendernos, escuchamos y agradecemos la oportunidad de hacerlo mejor. ¿Qué te cuesta más cuando cometes un error: reconocerlo, pedir perdón o reparar el daño? Comparte este clip con alguien que entienda que disculparse también implica actuar y síguenos para continuar aprendiendo de nuestras equivocaciones. #ResponsabilidadAfectiva #AprenderDeLosErrores #CrecimientoPersonal #PedirPerdón #rómpelapodcast