@miujeuoi8: Ê nha..#xhh #iemhan2k10 #anchii #khôiphan

𝐌𝐢𝐭𝐭-𝐇â𝐧 𝐊𝐡ô𝐢🥨
𝐌𝐢𝐭𝐭-𝐇â𝐧 𝐊𝐡ô𝐢🥨
Open In TikTok:
Region: VN
Saturday 05 September 2026 16:13:46 GMT
626745
58303
93
9510

Music

Download

Comments

ew1223341
ew1223341 :
trộm vía 2ce y chang nhau:)
2026-09-06 00:08:09
7328
th.nquyn_010
thao nquyn. :
ê má t thích coi lúc có em bả mà lâu lâu vô toàn thấy pk😭
2026-09-05 17:33:16
5271
thuq.lihh
linhh melody i cư i cư~ :
dc cái bả cưngg emm vaii
2026-09-06 01:43:50
1312
lindan2403
iem đann🥨 :
Ee nha..
2026-09-05 16:19:27
2190
kdtthuonq_10
🦀 :
nhìn cưng vl
2026-09-05 18:27:50
480
user_lopnolove
ᴠʏ ᴍᴇᴏ. :
Yêu
2026-09-05 19:02:15
492
bong_1809
Bốnq :
Hqua t coi mà t cười khùng
2026-09-06 01:31:50
299
taolapenucutenhatthegioi
cục cức 🍬 :
2026-09-05 21:24:14
113
thanhmaii102
TMaii :
e t thấy yeu khôi bả tốt hơn á thay đổi nhìu
2026-09-06 02:15:48
89
_mihphww
phuong thoi :
iem chi cute
2026-09-05 18:56:28
77
09th08.211
ơi mít đây 🖕🏻 :
đã chưa 🥰
2026-09-05 23:44:32
46
dkzhe
L.Trang? :
đẹp đôi quá 1 giờ   Trả lời             ● 𝕪𝕖̂𝕦 𝕟𝕚𝕟𝕒 ủa sao t k tim comment của m đc v=))??
2026-09-06 04:56:00
5
koyeuxjndungnoi
câm mồm :
cn bé sau này xinh vl
2026-09-06 02:11:56
4
emcanminhanhthoi
Nói Dối Mất Em :
2 c iem nhà này cte=)
2026-09-06 01:46:25
2
ngcccc936
Bảo Châu :
Cute vl
2026-09-06 01:10:56
1
haa.anhh_01
haa.anhh_01 :
cái nết ẻm y chang bà:))
2026-09-06 06:11:17
1
meooyeuoii110312
Vịu ơ~? :
đẹp đôi quá 1 giờ   Trả lời             ● 𝕪𝕖̂𝕦 𝕟𝕚𝕟𝕒 ủa sao t k tim comment của m đc v=))??
2026-09-06 04:53:03
3
vy_tukuda
vy bá khí🥶 :
em ruột bả hả
2026-09-06 00:41:25
1
bichhongwibu
bichhong😋 :
ê cái mặt chi giống hân y chang lun
2026-09-06 01:26:04
2
yeu_tlinh3
@ iem han k10 🥨 :
buồn cười:))))
2026-09-06 00:06:00
1
_marubi.0
Tường Dii :
đáng yêu :)))
2026-09-09 16:22:03
0
c.ci.lai.khng
Có Cái Lai Không? :
nhìn ieuu đấyyy
2026-09-05 23:57:32
0
To see more videos from user @miujeuoi8, please go to the Tikwm homepage.

Other Videos

La primera vez que mi suegra me llamó por el nombre de la ex de mi esposo, pensé que había sido un accidente. Estábamos cenando en su casa. Yo había llevado una tarta de manzana porque, según ella, “a la familia le gustaba compartir cosas caseras”. Mentira. A la familia le gustaba comer cosas caseras. Compartir era otra historia. —Claudia, ¿me pasas la sal? —me preguntó mi suegra. Le pasé la sal. —Gracias, Laura. Me quedé congelada. Laura. Ese era el nombre de la ex de mi esposo. Miré a mi marido. Él bajó la mirada hacia su plato con la velocidad de alguien que acababa de descubrir una cucaracha dentro de la sopa. —Mamá… se llama Claudia. —¡Ay! ¡Perdón! —respondió ella—. Se me cruzaron los nombres. Yo sonreí. —No pasa nada. Y seguimos cenando. Pero desde ese día, Laura apareció en mi vida con una frecuencia sospechosa. Laura, pásame el pan. Laura, ¿quieres café? Laura, ¿vas a venir el domingo? Laura, ¿por qué no te cortas el pelo como lo tenía ella? Hasta que una tarde mi esposo llegó a casa y me encontró mirando fijamente mi taza de café. —¿Qué haces? —Estoy pensando. —Eso siempre me preocupa. Lo miré. —¿Tu mamá extraña mucho a Laura? Él suspiró. —No empieces. —No estoy empezando. Estoy preguntando. —Mi mamá es así. Le cuesta aceptar los cambios. —¿Qué cambios? —Que tú eres mi esposa y Laura es mi ex. —Ah, perfecto. Entonces que se compre una agenda. Él soltó una carcajada. —Amor, en serio. Ignórala. Y eso hice. Durante tres meses. Hasta que llegó mi cumpleaños. Mi suegra organizó una comida familiar. Cuando llegué, me recibió con un abrazo. —¡Laura! ¡Qué alegría verte! Esta vez no sonreí. Me separé lentamente. —¿Laura? Ella abrió los ojos. —¡Claudia! ¡Claudia! Quise decir Claudia. —Claro. Mi suegra se puso nerviosa. —Es que estoy mayor. —No se preocupe —respondí—. A mí también se me olvidan los nombres. Mi marido me miró. Yo le guiñé un ojo. Él inmediatamente entendió que algo estaba pasando. Durante la comida, mi suegra empezó a hablar de los años en que su hijo estuvo con Laura. —Laura hacía una carne al horno deliciosa. Yo asentí. —Qué interesante. —Y siempre se llevaba muy bien con la familia. —Me alegra. —Además, ella sabía exactamente cómo le gustaba el café a mi hijo. Miré a mi esposo. —¿Quieres que te prepare el café como Laura? Él casi se atragantó. —No, amor. —¿Seguro? Puedo preguntarle a tu mamá. Ella parece tener el manual. Mi cuñado se tapó la boca para no reírse. Mi suegra me lanzó una mirada asesina. Pero yo decidí no discutir. Decidí jugar. La siguiente vez que me llamó Laura, sonreí. —Sí, dígame. Mi suegra parpadeó. —¿Qué? —Me llamó Laura. —No, yo dije Claudia. —No se preocupe. Puede llamarme Laura si quiere. Mi esposo levantó las cejas. —¿Qué estás haciendo? —Ayudando a tu mamá con la memoria. Mi suegra frunció el ceño. —No entiendo. —Es fácil. Si le cuesta tanto recordar mi nombre, puedo responder al que le salga. Mi cuñado se empezó a reír. —¡Claudia! Mi suegra lo miró. —¿Qué? —Nada, mamá. Sigue. Esto está buenísimo. A partir de ese día, cada vez que mi suegra decía “Laura”, yo respondía. —¿Sí? —Laura, pásame el azúcar. —Claro. —Laura, acompáñame a comprar unas cosas. —Por supuesto. —Laura, ayúdame con la comida. —Encantada. Mi esposo estaba desconcertado. —¿Por qué le sigues el juego? —Porque quiero ver hasta dónde llega. Y llegó. Un domingo, estábamos todos almorzando cuando mi suegra soltó: —Laura, ¿me alcanzas la fuente? Yo se la pasé. —Claro. Ella sonrió satisfecha. Entonces mi esposo preguntó: —Mamá, ¿qué haces? —Nada. —¿Por qué sigues llamándola Laura? Mi suegra se puso seria. —Ya te dije que es sin querer. Yo levanté la mano. —No pasa nada. Mi esposo me miró. —¿Cómo que no pasa nada? —En realidad, ya me acostumbré. Mi suegra sonrió. —¿Ves? Yo continué: —Aunque tengo una pregunta. —¿Cuál? —¿Qué tan importante era Laura para ustedes? El silencio fue inmediato. Mi suegra dejó el tenedor. —¿Por qué preguntas eso? —Porque si después de tantos años todavía la confundes conmigo, pensé que quizá fue una nuera extraordinaria. Mi suegra empezó a sonreír. —Bueno… ella era muy buena. Mi esposo cerró los ojos. Yo asentí. —Perfecto. —¿Perfec
La primera vez que mi suegra me llamó por el nombre de la ex de mi esposo, pensé que había sido un accidente. Estábamos cenando en su casa. Yo había llevado una tarta de manzana porque, según ella, “a la familia le gustaba compartir cosas caseras”. Mentira. A la familia le gustaba comer cosas caseras. Compartir era otra historia. —Claudia, ¿me pasas la sal? —me preguntó mi suegra. Le pasé la sal. —Gracias, Laura. Me quedé congelada. Laura. Ese era el nombre de la ex de mi esposo. Miré a mi marido. Él bajó la mirada hacia su plato con la velocidad de alguien que acababa de descubrir una cucaracha dentro de la sopa. —Mamá… se llama Claudia. —¡Ay! ¡Perdón! —respondió ella—. Se me cruzaron los nombres. Yo sonreí. —No pasa nada. Y seguimos cenando. Pero desde ese día, Laura apareció en mi vida con una frecuencia sospechosa. Laura, pásame el pan. Laura, ¿quieres café? Laura, ¿vas a venir el domingo? Laura, ¿por qué no te cortas el pelo como lo tenía ella? Hasta que una tarde mi esposo llegó a casa y me encontró mirando fijamente mi taza de café. —¿Qué haces? —Estoy pensando. —Eso siempre me preocupa. Lo miré. —¿Tu mamá extraña mucho a Laura? Él suspiró. —No empieces. —No estoy empezando. Estoy preguntando. —Mi mamá es así. Le cuesta aceptar los cambios. —¿Qué cambios? —Que tú eres mi esposa y Laura es mi ex. —Ah, perfecto. Entonces que se compre una agenda. Él soltó una carcajada. —Amor, en serio. Ignórala. Y eso hice. Durante tres meses. Hasta que llegó mi cumpleaños. Mi suegra organizó una comida familiar. Cuando llegué, me recibió con un abrazo. —¡Laura! ¡Qué alegría verte! Esta vez no sonreí. Me separé lentamente. —¿Laura? Ella abrió los ojos. —¡Claudia! ¡Claudia! Quise decir Claudia. —Claro. Mi suegra se puso nerviosa. —Es que estoy mayor. —No se preocupe —respondí—. A mí también se me olvidan los nombres. Mi marido me miró. Yo le guiñé un ojo. Él inmediatamente entendió que algo estaba pasando. Durante la comida, mi suegra empezó a hablar de los años en que su hijo estuvo con Laura. —Laura hacía una carne al horno deliciosa. Yo asentí. —Qué interesante. —Y siempre se llevaba muy bien con la familia. —Me alegra. —Además, ella sabía exactamente cómo le gustaba el café a mi hijo. Miré a mi esposo. —¿Quieres que te prepare el café como Laura? Él casi se atragantó. —No, amor. —¿Seguro? Puedo preguntarle a tu mamá. Ella parece tener el manual. Mi cuñado se tapó la boca para no reírse. Mi suegra me lanzó una mirada asesina. Pero yo decidí no discutir. Decidí jugar. La siguiente vez que me llamó Laura, sonreí. —Sí, dígame. Mi suegra parpadeó. —¿Qué? —Me llamó Laura. —No, yo dije Claudia. —No se preocupe. Puede llamarme Laura si quiere. Mi esposo levantó las cejas. —¿Qué estás haciendo? —Ayudando a tu mamá con la memoria. Mi suegra frunció el ceño. —No entiendo. —Es fácil. Si le cuesta tanto recordar mi nombre, puedo responder al que le salga. Mi cuñado se empezó a reír. —¡Claudia! Mi suegra lo miró. —¿Qué? —Nada, mamá. Sigue. Esto está buenísimo. A partir de ese día, cada vez que mi suegra decía “Laura”, yo respondía. —¿Sí? —Laura, pásame el azúcar. —Claro. —Laura, acompáñame a comprar unas cosas. —Por supuesto. —Laura, ayúdame con la comida. —Encantada. Mi esposo estaba desconcertado. —¿Por qué le sigues el juego? —Porque quiero ver hasta dónde llega. Y llegó. Un domingo, estábamos todos almorzando cuando mi suegra soltó: —Laura, ¿me alcanzas la fuente? Yo se la pasé. —Claro. Ella sonrió satisfecha. Entonces mi esposo preguntó: —Mamá, ¿qué haces? —Nada. —¿Por qué sigues llamándola Laura? Mi suegra se puso seria. —Ya te dije que es sin querer. Yo levanté la mano. —No pasa nada. Mi esposo me miró. —¿Cómo que no pasa nada? —En realidad, ya me acostumbré. Mi suegra sonrió. —¿Ves? Yo continué: —Aunque tengo una pregunta. —¿Cuál? —¿Qué tan importante era Laura para ustedes? El silencio fue inmediato. Mi suegra dejó el tenedor. —¿Por qué preguntas eso? —Porque si después de tantos años todavía la confundes conmigo, pensé que quizá fue una nuera extraordinaria. Mi suegra empezó a sonreír. —Bueno… ella era muy buena. Mi esposo cerró los ojos. Yo asentí. —Perfecto. —¿Perfec

About