@landelgsbsu: 🌽 Pozole rojo pa'l viernes de agradecimiento Mire, vecina, el pozole de la señora de la esquina no era cualquier pozole. Los miércoles, desde las cinco de la mañana, se le sentía el olor a chile y a maíz desde su casa hasta la del fondo — y yo creo que ese olor era como un milagro: con lo poquito que tenía, Dios nunca dejaba que le faltara el maíz ni la carne. Y ella, bendito sea su corazón, lo repartía como si la olla se multiplicara sola. Esa memoria es la que le voy a platicar, porque pa' fiesta de cumpleaños o pa' día de muertos, no hay como un buen pozole rojo. Lo primero: consiga maíz cacahuazintle ya preparado, de ese que venden en bolsa, o si lo consigue seco, ni se le ocurra brincarse el paso del remojo con cal. Si ya está cocido, lavándolo bien y listo. De carne, medio kilo de pierna y medio kilo de espinazo — aunque sea un poquito, que la carne con hueso es la que da la sustancia. Chiles: tres guajillo y dos anchos, desvenados y sin semillas (las semillas amarguean). Una cabeza de ajo, media cebolla blanca, sal al gusto, y sus adornos: lechuga finita, rábano en rebanadas, cebolla picada, orégano, limones y tostadas. Ponga la carne con el ajo y la cebolla en la olla grande, con agua que la cubra bien, y que suelte primer hervor. Espume, espume, no le saque al trabajo: esa espumita que brinca es la sangre y la grasa fea, y si no la quita, el caldo queda turbio. Ya limpio, baje la lumbre y déjelo que cante dos horas, el tiempo que le tome a usted rezar un rosario completo, como decía la señora. Mientras, tueste los chiles en un comal apenas caliente, con cuidado de que no se quemen, porque se amarga todo; luego remójelos en agua caliente diez minutos y muélalos con un poquito del agua, un diente de ajo y sal. Cuélelo con coladera fina o manta de cielo —ese paso no se perdona— y échelo al caldo cuando la carne ya esté blandita. El truco que nadie le cuenta: saque un pedazo de carne, deshébralo con los dedos y échelo de vuelta al caldo, así el pozole queda con cuerpo, no puro hueso navegando. El maíz ya cocido, enjuáguelo muchísimo, hasta que el agua salga clara, y se lo agrega junto con el chile. Déjelo todo junto otra hora a fuego bajito, que es cuando el maíz se hincha como estrella —si no se le abre, no está listo, tenga paciencia. Pruebe la sal cuando ya todo esté junto, porque el maíz le gusta comer sal, y si le queda soso, ni los limones lo salvan. Cuando lo sirva, no lo bañe con adornos; que cada quien ponga su lechuguita, su rábano, su orégano frotado en las palmas, su gotitas de limón. Porque el pozole es de fiesta, sí, pero también de los miércoles de milagro, cuando uno estira la despensa y agradece que no falta el pan. Que el que lo pruebe se sienta en su casa, y que nunca le falte a usted ni el maíz ni la fe. ¡Buen provecho, y que Dios la bendiga!
landelgsbsu
Region: US
Tuesday 08 September 2026 09:29:18 GMT
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