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No sé qué me pasa últimamente, pero siento que estoy cansado de fingir que todo me da igual. Me río, hago como que no pasa nada, hablo con todos y sigo con mi vida, pero cuando estoy solo es cuando realmente me cae todo encima. Porque puedo decir que ya no me importa, que ya lo superé, que ya no pienso en esa persona, pero la verdad es que hay noches en las que todavía me quedo viendo el techo preguntándome en qué momento todo cambió.
Y qué culero es darte cuenta de que tú sí estabas dispuesto a darlo todo por alguien que ni siquiera estaba seguro de querer quedarse. Tú pensando en cómo arreglar las cosas mientras la otra persona ya estaba buscando la manera de acostumbrarse a tu ausencia. Tú cuidando cada palabra para no perderla mientras esa persona hacía cosas que sabía perfectamente que podían lastimarte. Y aun así te quedabas, porque cuando quieres a alguien de verdad, a veces te aferras hasta a las migajas de cariño con tal de no aceptar que ya no te están queriendo de la misma manera.
Y luego viene esa parte donde empiezas a culparte por todo. Que si fuiste demasiado intenso, que si hablaste de más, que si sentiste demasiado, que si diste demasiado, que si esperaste demasiado. Hasta empiezas a pensar que quizá el problema eras tú. Pero no. A veces simplemente entregaste un amor que la otra persona no sabía valorar.
Y lo más triste es que uno no extraña solamente a la persona. Extraña cómo se sentía cuando todo estaba bien. Extraña los mensajes, las llamadas, las palabras bonitas, la emoción de ver su nombre aparecer en la pantalla. Extraña esa versión de uno mismo que todavía confiaba, que todavía tenía ilusión, que todavía pensaba que esta vez sí iba a ser diferente.
Pero llega un momento en el que te hartas. No de querer, sino de sentir que tienes que estar rogando para que alguien te quiera de vuelta. Te hartas de ser quien siempre busca, quien siempre pregunta qué pasa, quien siempre intenta arreglarlo. Porque llega un punto donde ya no quieres explicaciones, quieres tranquilidad.
Y quizá algún día esa persona vuelva. Quizá un día aparezca con un “te extraño”, un “perdón” o un “podemos hablar”. Y probablemente una parte de ti va a querer corre
2026-09-20 13:46:00