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Wednesday 16 September 2026 22:20:19 GMT
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Comments

fatix_maissa
_fans_fatix_et_maïssa✨🧸 :
ils y'a que moi qui a remarqué mais depuis que fatix a rencontré les sénégalais elle était mal à l'aise
2026-09-16 23:35:40
1
abigailwamuyu2
🖇bigail✝️ :
come to rwanda the land of a thousand hils
2026-09-17 15:43:25
0
naloubohalimagmai8
Kadi~S🦋Cam’s :
Vous y étiez pour quoi wesh I don’t no me
2026-09-16 22:29:02
37
fjhfd436
fjhfd :
vous pouvez venir à tivaouane
2026-09-16 22:23:23
17
fathkookly
kookly 🇨🇻🇸🇳 :
Je suis arrivé en retard 😭😭😭💔😭
2026-09-16 23:45:52
58
rafatulahiogbara5
rafatulahiogbara5 :
pls come to nigeria🇳🇬
2026-09-17 21:24:51
0
camilla15b
C ❤️ N 🌼 B :
plss Zimbabwe
2026-09-17 18:45:44
0
tiktok.comarmyforever
Une 221🇸🇳 :
thanks you 😍
2026-09-16 22:26:37
0
sabrina14951
Sabrina 🦋 :
faut venir à Thiès aussi 😁😁
2026-09-17 00:27:29
1
fanclubfatiixxx
Fan club Fatiixx :
si seulement on pouvait tous vous rencontrer
2026-09-17 08:48:50
4
kei_ta16
ꨄ ❤️ Oxs 🔱 AFAR 👑MER🔱SO ❤️ꨄ :
quand voulez venir en Mauritanie 🇲🇷❤️❤️❤️
2026-09-16 22:24:50
1
bathily1003
Big M 🇲🇱 :
come to Angola Luanda bms 🇦🇴🇦🇴🇦🇴🇦🇴🇦🇴🇦🇴🇦🇴🇦🇴🇦🇴🇦🇴🇦🇴🇦🇴🇦🇴🇦🇴🇦🇴🇦🇴🇦🇴🇦🇴🇦🇴
2026-09-16 22:30:33
0
unepreety0
🌺𝔦𝔫𝔳𝔦𝔰𝔦𝔟𝔩𝔢 𝔤𝔦𝔯𝔩 :
Avec ton pull là t’as pas chaud
2026-09-17 00:36:23
3
alhamdoulilah12_
alhamdoulilah12 :
first
2026-09-16 22:21:44
1
venicia.nk4
Venicia Nk :
Eux tous sont entrain d’attendre de faire des challenges 🥰
2026-09-17 09:48:27
1
snazzy16s
Lina's World 🌎🖇️🦋 :
Zambie, s'il vous plaît ! 🇿🇲🇿🇲🇿🇲🇿🇲🇿🇲🇿🇲 s'il vous plaît
2026-09-16 22:34:39
1
0_0mny
🍂 :
Le prochain lieu est......🇬🇫ou🇸🇷s'il vous plaît😭
2026-09-17 16:19:56
0
nan_ndong
Nann🌟 :
venir a Guinea Ecuatorial 🙏🏽🇬🇶😭
2026-09-17 11:23:08
0
.clara4518
𝓐𓍼𓍼ഒଘ⋆ᯅ🌴 :
vous pouvez venir a mamelle ou y'a l'école CEMAD svp (pas obligé)
2026-09-17 00:03:27
0
jacintammbone4
jacinta mmbone :
hey
2026-09-17 04:31:02
0
youssoufsoufiane4
Youssef :
svp venez au niamey Niger je trop hâte de vous voir 😢😢😢😢😢😢😢
2026-09-17 09:25:59
0
toro85476
Toro :
2026-09-17 01:47:14
0
ityoussouf2.0
It——-YOUSSOUF🎈😂 :
Venez au Cameroun svp 😭🔥❤️❤️
2026-09-17 07:57:22
0
malou1457
Malou🥰😘😍 :
Venez à la plage de Malika ce dimanche please [Yeux larmoyants]
2026-09-17 05:01:58
0
tobista2910
Info🎥❤️✨ :
😭😭😭😭hier jetait au boulot
2026-09-17 13:53:23
0
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CUANDO ESTE MUEBLE ERA EL LUJO DE LA CASA Hubo un tiempo en que entrar a una casa y ver una televisión, un DVD, un buen estéreo y varias películas acomodadas en su mueble era suficiente para quedarse mirando. No eran cosas que hubiera en todos los hogares ni se compraban de un día para otro. Tenerlas costaba, y cuando en una casa lograban juntar todo aquello, se cuidaba porque representaba años de trabajo y también uno de los gustos más grandes de la familia. Para un niño era todavía más especial. Si en su casa había televisión, DVD, películas y un modular donde poner música, fácilmente podía convertirse en el niño más envidiado de la cuadra, porque sabía que tarde o temprano los amigos iban a querer ir a su casa. La televisión ocupaba el lugar principal. Era grande, pesada, de esas que para moverlas se necesitaban dos personas y que tenían una enorme parte trasera. No importaba que la pantalla fuera de 19 o 21 pulgadas; para aquellos años tenerla ahí era suficiente. Después llegó el DVD y aquello pareció una maravilla. Ya no solamente estaba la televisión para mirar los canales de siempre, ahora se podía escoger una película y verla cuando uno quisiera. Pero escoger una película tampoco era como ahora, que basta con buscarla y tocar una pantalla. Había que salir de casa, caminar hasta el lugar donde rentaban películas, mirar las cajas una por una y decidir cuál llevar. Muchas veces la película que uno quería ya estaba rentada y tocaba escoger otra o regresar después con la esperanza de encontrarla. Cuando por fin llegabas con la película, comenzaba otra parte de aquel gusto. Se juntaban los hermanos, los primos o los amigos, alguien preparaba algo para comer y todos buscaban dónde sentarse. Si la película era nueva, hasta los vecinos preguntaban si estaba buena. Y cuando una película gustaba mucho, se compraba para tenerla en casa. Así comenzaron a juntarse los VHS, después los DVD y aquellas cajas que se acomodaban a un lado de la televisión como si fueran una pequeña colección. Titanic, El Rey León, Aladdín, La Bella y la Bestia y tantas otras terminaron siendo parte de tardes y noches que mucha gente todavía recuerda. Con la música pasaba algo parecido. Si querías escuchar a tu cantante favorito no había una aplicación esperando en el teléfono. Había que comprar el casete o el CD. Uno iba a buscarlo, preguntaba cuánto costaba y, si alcanzaba el dinero, regresaba contento con él en la mano. Llegabas a la casa, prendías el modular, abrías la bandeja, colocabas el disco y comenzaba a sonar. Había canciones que se repetían tantas veces que uno terminaba aprendiendo en qué número de pista estaban. Y si llegaban los amigos, alguien terminaba presumiendo el estéreo: se le subía un poco al volumen para que aquellas bocinas grandes demostraran lo que podían hacer. Pero había algo que reunía todo aquello y que hoy casi nadie recuerda con la importancia que tuvo: el mueble de la televisión. Aquel mueble de madera con varios espacios no estaba ahí solamente para sostener aparatos. Durante muchos años fue prácticamente el centro de la sala. En medio iba la televisión; en otro espacio se acomodaba el estéreo; a los lados estaban las bocinas, el DVD, las películas y los discos. Y como siempre quedaba algún huequito, la mamá encontraba qué poner: una fotografía de los hijos, un reloj, una carpeta tejida, alguna figurita de porcelana, una alcancía de barro o ese adorno que llevaba tantos años en la familia que nadie recordaba quién lo había comprado. Ese mueble también decía mucho de la casa. Se limpiaba con cuidado, se acomodaban los cables para que no se vieran tanto y cada cosa tenía su lugar. Cuando llegaba visita, aquello era de lo primero que encontraba al entrar a la sala. No hacía falta tener una casa elegante. Una televisión bien acomodada, el modular con sus dos bocinas, unas cuantas películas y los adornitos alrededor hacían que la sala se sintiera completa. Para muchas familias ese era su pequeño lujo, conseguido poco a poco,
CUANDO ESTE MUEBLE ERA EL LUJO DE LA CASA Hubo un tiempo en que entrar a una casa y ver una televisión, un DVD, un buen estéreo y varias películas acomodadas en su mueble era suficiente para quedarse mirando. No eran cosas que hubiera en todos los hogares ni se compraban de un día para otro. Tenerlas costaba, y cuando en una casa lograban juntar todo aquello, se cuidaba porque representaba años de trabajo y también uno de los gustos más grandes de la familia. Para un niño era todavía más especial. Si en su casa había televisión, DVD, películas y un modular donde poner música, fácilmente podía convertirse en el niño más envidiado de la cuadra, porque sabía que tarde o temprano los amigos iban a querer ir a su casa. La televisión ocupaba el lugar principal. Era grande, pesada, de esas que para moverlas se necesitaban dos personas y que tenían una enorme parte trasera. No importaba que la pantalla fuera de 19 o 21 pulgadas; para aquellos años tenerla ahí era suficiente. Después llegó el DVD y aquello pareció una maravilla. Ya no solamente estaba la televisión para mirar los canales de siempre, ahora se podía escoger una película y verla cuando uno quisiera. Pero escoger una película tampoco era como ahora, que basta con buscarla y tocar una pantalla. Había que salir de casa, caminar hasta el lugar donde rentaban películas, mirar las cajas una por una y decidir cuál llevar. Muchas veces la película que uno quería ya estaba rentada y tocaba escoger otra o regresar después con la esperanza de encontrarla. Cuando por fin llegabas con la película, comenzaba otra parte de aquel gusto. Se juntaban los hermanos, los primos o los amigos, alguien preparaba algo para comer y todos buscaban dónde sentarse. Si la película era nueva, hasta los vecinos preguntaban si estaba buena. Y cuando una película gustaba mucho, se compraba para tenerla en casa. Así comenzaron a juntarse los VHS, después los DVD y aquellas cajas que se acomodaban a un lado de la televisión como si fueran una pequeña colección. Titanic, El Rey León, Aladdín, La Bella y la Bestia y tantas otras terminaron siendo parte de tardes y noches que mucha gente todavía recuerda. Con la música pasaba algo parecido. Si querías escuchar a tu cantante favorito no había una aplicación esperando en el teléfono. Había que comprar el casete o el CD. Uno iba a buscarlo, preguntaba cuánto costaba y, si alcanzaba el dinero, regresaba contento con él en la mano. Llegabas a la casa, prendías el modular, abrías la bandeja, colocabas el disco y comenzaba a sonar. Había canciones que se repetían tantas veces que uno terminaba aprendiendo en qué número de pista estaban. Y si llegaban los amigos, alguien terminaba presumiendo el estéreo: se le subía un poco al volumen para que aquellas bocinas grandes demostraran lo que podían hacer. Pero había algo que reunía todo aquello y que hoy casi nadie recuerda con la importancia que tuvo: el mueble de la televisión. Aquel mueble de madera con varios espacios no estaba ahí solamente para sostener aparatos. Durante muchos años fue prácticamente el centro de la sala. En medio iba la televisión; en otro espacio se acomodaba el estéreo; a los lados estaban las bocinas, el DVD, las películas y los discos. Y como siempre quedaba algún huequito, la mamá encontraba qué poner: una fotografía de los hijos, un reloj, una carpeta tejida, alguna figurita de porcelana, una alcancía de barro o ese adorno que llevaba tantos años en la familia que nadie recordaba quién lo había comprado. Ese mueble también decía mucho de la casa. Se limpiaba con cuidado, se acomodaban los cables para que no se vieran tanto y cada cosa tenía su lugar. Cuando llegaba visita, aquello era de lo primero que encontraba al entrar a la sala. No hacía falta tener una casa elegante. Una televisión bien acomodada, el modular con sus dos bocinas, unas cuantas películas y los adornitos alrededor hacían que la sala se sintiera completa. Para muchas familias ese era su pequeño lujo, conseguido poco a poco,

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