@soloamantesdelacocina: En cocina no todo el mundo compite contra el tiempo. Algunos también compiten contra sus propios compañeros. Está el que aprende un poco y ya se cree mejor que todos. El que no acepta una corrección porque piensa que nadie puede enseñarle. El que mira por encima del hombro al ayudante, al lavaplatos o al nuevo. Eso es arrogancia. También está el que necesita demostrar constantemente que sabe más, que quiere tener siempre la razón y que confunde autoridad con sentirse superior. Eso es soberbia. Y luego aparece la envidia. Esa que no pregunta cuánto trabajaste para mejorar, pero sí cuestiona por qué te dieron una oportunidad, por qué te ascendieron o por qué reconocieron tu trabajo. En una cocina, estas actitudes terminan dañando al equipo. Porque el verdadero profesional no necesita apagar a otro para brillar. Puedes saber muchísimo y todavía tener mucho que aprender. La experiencia enseña algo que ningún uniforme puede ocultar: cuanto más creces, más importante se vuelve la humildad. No busques ser mejor que tu compañero. Busca ser mejor que el cocinero que eras ayer.