@mikaylamailhes:

MIKAYLA MAILHES
MIKAYLA MAILHES
Open In TikTok:
Region: US
Friday 25 September 2026 03:12:31 GMT
3751
330
20
8

Music

Download

Comments

wanderlust_59
wanderlust_5 :
girl same
2026-09-25 04:58:02
0
howdoyousayhisname
Howdoyousayhisname :
You at midnight
2026-09-25 03:22:38
15
jyaraghi
jen :
um hey girl I ran to ur playlist u dropped on ur story… so fire
2026-09-25 04:56:53
0
yez____
zey :
And thats why I workout at 5am, since I will be wake up at 3-4 am anyways 😂
2026-09-25 04:47:37
0
_withbailey
with bailey | recipes + more :
After 8pm, LETS PARTY
2026-09-25 03:19:23
3
faithsmangum
Faith Mangum :
“ADHD unmedicated”
2026-09-25 03:29:07
2
nei.tkb
Nei TKB :
MEEEE AF!
2026-09-25 03:58:12
1
caitlinjmiller
Caitlin Jean :
Yessss 😣
2026-09-25 03:55:51
0
foster3333
Foster :
We the same lol
2026-09-25 04:17:08
0
ulkuritaok
Rita :
No frr why do I be at the gym the peak hours when I should leave the house in the morning 😭😭
2026-09-25 04:30:52
0
jaryahj
jaryah :
LOL whole foods at 10 is cray
2026-09-25 03:59:02
0
designedbygrae
DesignedByGrae :
This works if you live alone
2026-09-25 03:58:58
0
user9962524511
user9962524511 :
bro how do you still do it in the morning though 😭
2026-09-25 03:37:43
0
owenflores1117
Owen Flores :
Working night shift we get our errands done after 8pm 😎
2026-09-25 03:23:06
0
valerianayaaa
Valeria Anaya :
ME BRUH
2026-09-25 03:31:19
0
taravictorial
Tara Victoria :
Bruh same! Me every night: I’m so tired, ima eat dinner and go to bed…20min later “let’s reorganize the whole house actually!” 😩
2026-09-25 03:30:37
0
blake_2050
Khethelo :
baby maybe you are used to the night life[Fire]
2026-09-25 03:31:42
0
b_miller2
Bobby Miller :
😂😂😂
2026-09-25 03:22:03
0
foster3333
Foster :
😂😂😂😂😂
2026-09-25 04:16:34
0
To see more videos from user @mikaylamailhes, please go to the Tikwm homepage.

Other Videos

Durante cuarenta y nueve días, un pequeño gato naranja permaneció atrapado en la oscuridad absoluta dentro de un contenedor de acero que cruzaba el océano Atlántico. Cuando las enormes puertas finalmente se abrieron, nadie esperaba encontrar vida allí dentro. Era una mañana cualquiera en un puerto de Irlanda. Un cargamento procedente de Canadá acababa de llegar tras casi siete semanas de viaje. Según los documentos, el contenedor solo transportaba piezas de maquinaria. Pero al abrirlo, un olor pesado invadió el lugar: metal, humedad y abandono. Entonces, desde el fondo del contenedor, aparecieron dos ojos verdes brillando entre las sombras. Los trabajadores quedaron inmóviles. Con un esfuerzo inmenso, un diminuto gato comenzó a caminar lentamente hacia la salida. Cada paso revelaba el desgaste de su cuerpo. Estaba extremadamente delgado, apenas podía sostenerse en pie, pero seguía avanzando. Cuando por fin cruzó el umbral y sintió el aire libre, no huyó. Se dirigió directamente hacia un pequeño rincón iluminado por el sol. Allí se sentó. Cerró los ojos. Y permaneció completamente inmóvil, dejando que el calor acariciara su cuerpo por primera vez en semanas. Uno de los trabajadores confesó después que jamás había visto una escena tan silenciosa y tan conmovedora. No parecía un gato disfrutando del sol. Parecía un ser vivo recordando que todavía existía la esperanza. El veterinario confirmó lo que todos temían. El animal estaba al borde de la muerte. Había perdido casi toda su masa muscular, sus costillas sobresalían bajo el pelaje y apenas conservaba fuerzas. Lo más increíble fue descubrir cómo había logrado sobrevivir. En su estómago encontraron restos de cartón. Durante semanas había mordido las cajas del contenedor para engañar al hambre. Para beber, esperaba cada noche a que la humedad se condensara sobre las paredes metálicas y lamía lentamente las pequeñas gotas de agua. Eso fue todo lo que tuvo durante cuarenta y nueve interminables días: cartón y unas cuantas gotas de condensación. Nadie sabe cómo terminó encerrado allí. Tal vez entró buscando refugio sin imaginar que las puertas se cerrarían. Tal vez esperó durante horas a que alguien regresara. Lo único cierto es que nunca dejó de luchar. Aunque sus uñas se desgastaron intentando escapar. Aunque el frío y la oscuridad parecían no tener fin. Aunque su cuerpo estaba completamente agotado. Siguió aferrándose a la vida. La recuperación fue lenta y delicada. Durante meses recibió pequeñas porciones de comida varias veces al día. Poco a poco recuperó peso, su pelaje volvió a crecer y el brillo regresó a sus ojos. Mientras tanto, el trabajador que lo encontró lo visitaba todos los días. Desde el primer instante había tomado una decisión que jamás cambiaría. Aquel gato no volvería a viajar en otro contenedor. No permitiría que nadie decidiera su destino. Se convertiría en parte de su familia. Hoy, el pequeño gato vive en una acogedora casa cerca del puerto donde comenzó su nueva vida. Tiene mantas suaves, comida abundante y un lugar seguro donde dormir. Sin embargo, su mayor felicidad sigue siendo la misma. Cada mañana busca el primer rayo de sol que entra por la ventana y lo sigue pacientemente por toda la casa. Cuando el cielo está nublado, espera tranquilo hasta que la luz vuelva a aparecer. Porque, después de haber sobrevivido a tanta oscuridad, aprendió una lección que muchas personas olvidan: Por muy larga que parezca la noche, el sol siempre encuentra la manera de regresar. Y mientras exista esa luz, siempre habrá un motivo para seguir teniendo esperanza. 🧡 #CatLover
Durante cuarenta y nueve días, un pequeño gato naranja permaneció atrapado en la oscuridad absoluta dentro de un contenedor de acero que cruzaba el océano Atlántico. Cuando las enormes puertas finalmente se abrieron, nadie esperaba encontrar vida allí dentro. Era una mañana cualquiera en un puerto de Irlanda. Un cargamento procedente de Canadá acababa de llegar tras casi siete semanas de viaje. Según los documentos, el contenedor solo transportaba piezas de maquinaria. Pero al abrirlo, un olor pesado invadió el lugar: metal, humedad y abandono. Entonces, desde el fondo del contenedor, aparecieron dos ojos verdes brillando entre las sombras. Los trabajadores quedaron inmóviles. Con un esfuerzo inmenso, un diminuto gato comenzó a caminar lentamente hacia la salida. Cada paso revelaba el desgaste de su cuerpo. Estaba extremadamente delgado, apenas podía sostenerse en pie, pero seguía avanzando. Cuando por fin cruzó el umbral y sintió el aire libre, no huyó. Se dirigió directamente hacia un pequeño rincón iluminado por el sol. Allí se sentó. Cerró los ojos. Y permaneció completamente inmóvil, dejando que el calor acariciara su cuerpo por primera vez en semanas. Uno de los trabajadores confesó después que jamás había visto una escena tan silenciosa y tan conmovedora. No parecía un gato disfrutando del sol. Parecía un ser vivo recordando que todavía existía la esperanza. El veterinario confirmó lo que todos temían. El animal estaba al borde de la muerte. Había perdido casi toda su masa muscular, sus costillas sobresalían bajo el pelaje y apenas conservaba fuerzas. Lo más increíble fue descubrir cómo había logrado sobrevivir. En su estómago encontraron restos de cartón. Durante semanas había mordido las cajas del contenedor para engañar al hambre. Para beber, esperaba cada noche a que la humedad se condensara sobre las paredes metálicas y lamía lentamente las pequeñas gotas de agua. Eso fue todo lo que tuvo durante cuarenta y nueve interminables días: cartón y unas cuantas gotas de condensación. Nadie sabe cómo terminó encerrado allí. Tal vez entró buscando refugio sin imaginar que las puertas se cerrarían. Tal vez esperó durante horas a que alguien regresara. Lo único cierto es que nunca dejó de luchar. Aunque sus uñas se desgastaron intentando escapar. Aunque el frío y la oscuridad parecían no tener fin. Aunque su cuerpo estaba completamente agotado. Siguió aferrándose a la vida. La recuperación fue lenta y delicada. Durante meses recibió pequeñas porciones de comida varias veces al día. Poco a poco recuperó peso, su pelaje volvió a crecer y el brillo regresó a sus ojos. Mientras tanto, el trabajador que lo encontró lo visitaba todos los días. Desde el primer instante había tomado una decisión que jamás cambiaría. Aquel gato no volvería a viajar en otro contenedor. No permitiría que nadie decidiera su destino. Se convertiría en parte de su familia. Hoy, el pequeño gato vive en una acogedora casa cerca del puerto donde comenzó su nueva vida. Tiene mantas suaves, comida abundante y un lugar seguro donde dormir. Sin embargo, su mayor felicidad sigue siendo la misma. Cada mañana busca el primer rayo de sol que entra por la ventana y lo sigue pacientemente por toda la casa. Cuando el cielo está nublado, espera tranquilo hasta que la luz vuelva a aparecer. Porque, después de haber sobrevivido a tanta oscuridad, aprendió una lección que muchas personas olvidan: Por muy larga que parezca la noche, el sol siempre encuentra la manera de regresar. Y mientras exista esa luz, siempre habrá un motivo para seguir teniendo esperanza. 🧡 #CatLover

About