Yaritza Chávez :
Mi abuelo siempre se sentía feliz y orgulloso de verme estudiar. Él sabía cuánto significaba para mí llegar a ser profesional, pero lamentablemente falleció antes de poder verme cumplir ese sueño.
El día que iba a sustentar mi tesis, iba en el bus, nerviosa y con tantos sentimientos encontrados. De pronto, justo a mi lado se sentó un viejito… era igualito a mi abuelo. Tenía su misma apariencia, su misma forma de estar y, lo más impresionante, tenía su mismo olor.
No pude contener las lágrimas. El señor nunca me habló, simplemente estuvo ahí a mi lado durante el camino. Cuando llegué a mi parada, me bajé del bus y, desde abajo, me quedé mirándolo. Él también me miró y me regaló una sonrisa.
En ese instante sentí algo que no puedo explicar. Sentí que era mi abuelo.
Sentí que había venido a acompañarme en uno de los días más importantes de mi vida, a cumplir aquella promesa que algún día me hizo.
Quizás para muchos solo fue un viejito que coincidió conmigo en un bus, pero para mí fue mucho más que eso. Fue como si el cielo me hubiera permitido tenerlo cerquita una vez más, justo el día en que más necesitaba sentirlo conmigo.
2026-09-28 15:26:45