zєяιмαя נυηισя :
Hay padres que creen que criar consiste en pagar la escuela, comprar un celular y preguntar de vez en cuando “¿Ya hiciste la tarea?” Y luego pretenden que la escuela haga el resto. Que el maestro enseñe valores. Que detecte problemas emocionales. Que corrija conductas. Que vigile amistades. Que descubra lo que el hijo está viviendo. Que le ponga límites. Que lo escuche. Que lo eduque. ¿Y los padres? Ocupados. Ocupados con el teléfono. Con las redes. Con el trabajo. Con el entretenimiento. Con todo… menos con sus propios hijos. Y no, la escuela tampoco queda exenta de responsabilidad. También existen docentes que entendieron su profesión como un trámite, solo llegar, impartir lo mínimo, calificar, cumplir horario y marcharse. Educar no es únicamente llenar cabezas de información; también implica mirar al alumno como persona. Si un estudiante cambia de conducta, se aísla, amenaza, agrede o pide ayuda, no debería ser invisible para quien convive con él todos los días. Pero hay una verdad que muchos no quieren escuchar: La escuela puede complementar la educación de un hijo. No puede sustituir a sus padres. Un maestro no puede corregir en seis horas lo que en casa se ignoró durante años. No podemos entregarles un hijo a los profesores por la mañana y recogerlo por la tarde esperando que nos regresen una persona emocionalmente estable, responsable, respetuosa y con valores. La crianza no es un servicio que se contrata. Y quizá antes de preguntar “¿qué hizo la escuela?”, deberían tener el valor de preguntarse ¿Cuánto tiempo real le estoy dedicando a mi hijo? ¿Sé qué piensa? ¿Sé qué le preocupa? ¿Sé con quién se relaciona? ¿Sé qué consume en internet? ¿Sé qué está viviendo cuando yo no estoy mirando? Porque un hijo puede tener el celular más caro, la mejor escuela y todas las comodidades… y aun así estar completamente solo. Y cuando la tragedia llega, de nada sirve descubrir demasiado tarde que confundimos darles cosas con estar presentes. La educación empieza en casa. La escuela acompaña. La sociedad influye. Pero ninguna pantalla, ninguna escuela y ningún maestro puede sustituir la presencia de una familia que realmente está pendiente de sus hijos.
2026-10-05 15:10:20