: Te pienso y te retrato aquellos momentos únicos que vivimos. Fuimos conscientes del amor que nos teníamos. Cada lágrima derramada por momentos oscuros, esas inseguridades de niña que no te dejaban ser feliz como te merecías... Llegó un día en que el aire se hizo silencio y, como en aquellas películas con final incierto, nos quedamos sin alma, sin palabras. Sumergidos en nuestro ego absurdo tomamos caminos equivocados. Tal vez fue la vida o Dios, no culpo a nadie; solo te retrato. Espero que seas feliz estés donde estés y gracias por tanto.