Hay un detalle precioso detrás de este momento: esa misma guitarra se la obsequió su fandom hace tiempo. Verle tomarla entre sus manos para regalarles dos canciones enteras es una verdadera carta de amor y agradecimiento. Detrás de cada acorde hay, sin duda, días enteros de ensayo y un deseo profundo de devolverles un poco de todo el cariño que le han dado.