Chiquita grande :
Resulta preocupante que, después de años de reportes sobre la falta de material, insumos y equipo en las unidades hospitalarias, ahora que apenas se están equipando, pareciera que los recursos aparecen por arte de magia.
Si durante años el personal ha documentado carencias, ha realizado solicitudes y ha reportado la falta de insumos sin recibir una respuesta resolutiva por parte de las jefaturas, las áreas directivas y los almacenes correspondientes, es legítimo cuestionar qué ocurrió con la planeación, la distribución, el control de inventarios y la asignación presupuestal.
Lo que corresponde no es normalizar estas deficiencias, sino exigir transparencia, rendición de cuentas y auditorías. Al cierre de cada ejercicio presupuestal, deberían realizarse revisiones exhaustivas a las áreas directivas, administrativas, de almacén y de recursos humanos de cada unidad hospitalaria, con el propósito de verificar el ejercicio del presupuesto, la adquisición y distribución de insumos, la disponibilidad de equipo y la cobertura de las plantillas de personal.
La falta de material y de personal no puede seguir resolviéndose únicamente con el esfuerzo extraordinario de quienes trabajan directamente en la atención de los pacientes. Se deben investigar las causas, deslindar responsabilidades cuando corresponda y establecer medidas correctivas.
Porque detrás de cada insumo faltante y de cada plaza sin cubrir no solo existe un problema administrativo: está en juego la seguridad del paciente, la calidad de la atención y el derecho del personal de salud a trabajar en condiciones adecuadas.
La transparencia no debe ser una concesión, sino una obligación. Y la rendición de cuentas debe sustentarse en documentos, auditorías y resultados verificables, no únicamente en explicaciones.
2026-10-22 04:54:46