@user67624138397520: لاتنبحون ياريال الكبير بيضل كبير وعادوه متصدر المجموعات 🤌🤫

وطـ͢ـ⃪ـ⃪⃪ـ²͟⁰͟²͟͢⁷ـن🚸
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user98247623909827
غبار الرياح :
متى هذا كان
2026-10-26 08:55:56
2
user7615784984802
الفتيني :
وين شفت الحلم ذا
2026-10-26 09:03:11
0
1234ab531
々الُِسنافُي★ :
هل هذا اللاعب يلعب مع البرشه وينه امس ماشفته 🤔
2026-10-26 09:21:25
2
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Si el que ve el problema en tu negocio no tiene permiso de parar todo, el problema le llega a tu cliente. A principios de los ochenta, la planta de General Motors en Fremont, California, tenía fama de tener a los peores trabajadores de Estados Unidos. Uno de cada cinco no llegaba a trabajar, y había quienes tomaban en plena línea. Había una regla que todos se sabían: la línea nunca se para. Si veías un problema y la parabas, te corrían. Así que los coches salían con tornillos chuecos y piezas mal puestas, y los arreglaban al final, desarmando todo lo que ya tenían encima. GM cerró la planta en 1982. En 1984, Toyota y GM la reabrieron juntos (la llamaron NUMMI), y la mayoría de los trabajadores eran los mismos de antes. Toyota cambió una cosa: colgó una cuerda a lo largo de toda la línea. Cualquiera que viera algo mal podía jalarla. Llegaba un jefe a ayudar, y si no se arreglaba rápido, se paraba todo. Rick Madrid, uno de esos trabajadores, contó que lo que le cambió la cabeza fue ver cómo paraban la línea por un problema chico, para arreglarlo ahí mismo y no al final. En unos meses, esa planta hacía coches tan buenos como los que llegaban de Japón. Con la misma gente. Tú puedes hacer lo mismo. Dile a tu equipo: si ves algo mal —un pedido equivocado, una pieza que falta, un cliente molesto—, para y avísame. Y cuando lo hagan, no los regañes por parar: dales las gracias. Porque cuesta mucho menos arreglar un tornillo que desarmar un coche entero. Fuentes: This American Life, episodio 561, «NUMMI 2015», con testimonios de Rick Madrid y de la analista automotriz Maryann Keller.
Si el que ve el problema en tu negocio no tiene permiso de parar todo, el problema le llega a tu cliente. A principios de los ochenta, la planta de General Motors en Fremont, California, tenía fama de tener a los peores trabajadores de Estados Unidos. Uno de cada cinco no llegaba a trabajar, y había quienes tomaban en plena línea. Había una regla que todos se sabían: la línea nunca se para. Si veías un problema y la parabas, te corrían. Así que los coches salían con tornillos chuecos y piezas mal puestas, y los arreglaban al final, desarmando todo lo que ya tenían encima. GM cerró la planta en 1982. En 1984, Toyota y GM la reabrieron juntos (la llamaron NUMMI), y la mayoría de los trabajadores eran los mismos de antes. Toyota cambió una cosa: colgó una cuerda a lo largo de toda la línea. Cualquiera que viera algo mal podía jalarla. Llegaba un jefe a ayudar, y si no se arreglaba rápido, se paraba todo. Rick Madrid, uno de esos trabajadores, contó que lo que le cambió la cabeza fue ver cómo paraban la línea por un problema chico, para arreglarlo ahí mismo y no al final. En unos meses, esa planta hacía coches tan buenos como los que llegaban de Japón. Con la misma gente. Tú puedes hacer lo mismo. Dile a tu equipo: si ves algo mal —un pedido equivocado, una pieza que falta, un cliente molesto—, para y avísame. Y cuando lo hagan, no los regañes por parar: dales las gracias. Porque cuesta mucho menos arreglar un tornillo que desarmar un coche entero. Fuentes: This American Life, episodio 561, «NUMMI 2015», con testimonios de Rick Madrid y de la analista automotriz Maryann Keller.

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