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f.rawan.barzani
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2026-10-28 04:40:31
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Esto es lo que más me impacta de la historia de José Enrique. José Enrique es un empresario venezolano. Arrancó empacando el camarón de los pescadores en Maracaibo, llegó a tener la empresa camaronera más grande de Venezuela, y hoy está preso en una cárcel cerca de Caracas, después de que el gobierno lo señalara de conspirar contra Maduro. Y lo que más me impacta no es todo lo que construyó, sino lo que, según su hijo Juan Diego, más lo atormentaba cuando lo perdió: la gente. Para que te hagas una idea, Juan Diego contó en una entrevista con el periodista Luis Olavarrieta que en 2024 movían seis millones de kilos de camarón al mes, y que el día que intervinieron la empresa tenían doscientos contenedores navegando. No solo eso: ese mismo año habían lanzado una campaña para que el camarón fuera tan venezolano como la arepa. Pero cuando Juan Diego explica por qué su papá decidió volver, no habla de las plantas. Dice que una planta la vuelves a levantar, pero que las personas que llevaban cinco, diez, quince y hasta treinta años trabajando ahí no se reemplazan así. Y cuenta que su papá tiene una relación cercana con los wayuu, el pueblo indígena de La Guajira, y que algunos de ellos llevan más de treinta años con él. Y lo que ha pasado con esa gente es duro. Según el diario El Pitazo, en 2024 la empresa exportaba entre doscientos y doscientos cuarenta contenedores al mes, y en los primeros ocho meses de 2026 sacó treinta y cuatro en total. Imagínate cuántas familias vivían de esos contenedores. Y él, según contó su hermana Mariana en septiembre, está aislado y ella solo lo puede ver veinte minutos los viernes, a través de un vidrio. Y acá está lo que me llevo yo. Cuando uno arma algo, es fácil medirlo en ventas, en máquinas o en contenedores. Pero eso se puede perder de un día para otro, literal, y lo que te queda pesando es la gente que confió en ti. Así que si hoy tienes un equipo, así sea de dos personas, vale la pena preguntarte si ellos dirían que de verdad te importan. #historiasreales #historiasquemotivan #venezuela #emprendimiento #empresarios
Esto es lo que más me impacta de la historia de José Enrique. José Enrique es un empresario venezolano. Arrancó empacando el camarón de los pescadores en Maracaibo, llegó a tener la empresa camaronera más grande de Venezuela, y hoy está preso en una cárcel cerca de Caracas, después de que el gobierno lo señalara de conspirar contra Maduro. Y lo que más me impacta no es todo lo que construyó, sino lo que, según su hijo Juan Diego, más lo atormentaba cuando lo perdió: la gente. Para que te hagas una idea, Juan Diego contó en una entrevista con el periodista Luis Olavarrieta que en 2024 movían seis millones de kilos de camarón al mes, y que el día que intervinieron la empresa tenían doscientos contenedores navegando. No solo eso: ese mismo año habían lanzado una campaña para que el camarón fuera tan venezolano como la arepa. Pero cuando Juan Diego explica por qué su papá decidió volver, no habla de las plantas. Dice que una planta la vuelves a levantar, pero que las personas que llevaban cinco, diez, quince y hasta treinta años trabajando ahí no se reemplazan así. Y cuenta que su papá tiene una relación cercana con los wayuu, el pueblo indígena de La Guajira, y que algunos de ellos llevan más de treinta años con él. Y lo que ha pasado con esa gente es duro. Según el diario El Pitazo, en 2024 la empresa exportaba entre doscientos y doscientos cuarenta contenedores al mes, y en los primeros ocho meses de 2026 sacó treinta y cuatro en total. Imagínate cuántas familias vivían de esos contenedores. Y él, según contó su hermana Mariana en septiembre, está aislado y ella solo lo puede ver veinte minutos los viernes, a través de un vidrio. Y acá está lo que me llevo yo. Cuando uno arma algo, es fácil medirlo en ventas, en máquinas o en contenedores. Pero eso se puede perder de un día para otro, literal, y lo que te queda pesando es la gente que confió en ti. Así que si hoy tienes un equipo, así sea de dos personas, vale la pena preguntarte si ellos dirían que de verdad te importan. #historiasreales #historiasquemotivan #venezuela #emprendimiento #empresarios

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