@esme.adil.aleyna: Onların en özel günü mav ettiniz bee 😥🤏❤️‍🩹 #avayaman #ulaştunastepe @Deniz Baysal @Taşacak Bu Deniz

KOÇARİ DELİSİİ
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Saturday 31 October 2026 21:39:34 GMT
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mihriban.narl6
roman kızı ♥️ :
Cengiz nasıl da korkmuş
2026-10-31 22:45:37
1
apple.user25592920
Apple User255929 :
🥺🥺🥺
2026-11-01 05:47:49
0
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Sepa usted, Pérez, que en España tenemos la fea costumbre de convertir a todos los muertos en buenas personas y, ciertamente, no todos lo fueron. Se puede o no lamentar la muerte de un ser humano, pero lo que no podemos hacer en modo alguno es reescribir su historia, porque cada uno tiene una trayectoria vital y profesional que es la que es. Nunca le concedí a Fátima Báñez el honor de conocerme, de modo que no puedo afirmar que fuera un ser de luz, ni tampoco lo contrario, y dejo ese aspecto de su existencia a quienes la conocieron. Pero sí puedo afirmar con rotundidad que Fátima Bañez fue la perpetradora de un reforma laboral que he padecido -como todos los trabajadores de este país entre 2012 y 2022, que fue derogada por el actual Parlamento- pagando las consecuencias de su hedionda ideología, plasmada en una ley a medida de la patronal -que después supo agradecerle extraordinariamente el detalle-, con la que se abarató el despido, se puso límite a las negociaciones de convenios, se permitió a las empresas reducir salarios de manera unilateral, se desvinculó el incremento de las pensiones del IPC y se convirtió el mercado, laboral español en un mercadillo de contratación por horas, entre otras cosas. Una acérrima patriota que precarizó hasta el infinito y más allá a los trabajadores de este país. No sé si Fátima Báñez fue buena o mala persona, pero sí sé que fue una pésima, muy mala ministra de Trabajo, la peor que nos pudo tocar en mala suerte a los trabajadores, que recurría a las divinidades para que le solucionasen los problemas, aunque la muy generosa nómina que le abonábamos los españoles la cobraba ella. Sé que Fátima Báñez ha fallecido en la tragedia de Urda y sé que Televisión Española ha tenido que disculparse por informar de su muerte recordando que fue la ministra que propició la última huelga general contra un Gobierno, el de Mariano Rajoy, que se ha vivido en España hasta el momento. Hemos normalizado tanto la basura mediática que nos escupen los Iker, Quintana, Herrera, Inda y el resto de furcias mediáticas que los malhechores fascistas mantienen con nuestros dineros, que contar la verdad resulta ofensivo. En virtud de tal se ha exigido que la televisión pública se disculpe por informar de la verdad y, además, se ha conseguido. No tengo ni idea de si Fátima Báñez era querida y apreciada en su entorno, no sé si fue buena o mala cristiana, no sé nada de su trayectoria vital, pero sé que Fátima Báñez ha sido la peor ponzoña que ha tenido que tragarse la clase trabajadora de España desde el franquismo, y sé -porque tengo memoria, cerebro para razonar y ningún amo o bandera al que servir- que fue la ministra que en 2012 causó la última huelga general, y no fue porque sí. Descanse en paz -si procede y su Dios lo considera oportuno- Fátima Báñez, la ministra de Trabajo más siniestra y venenosa para el trabajador español de los últimos cincuenta años, y esto es así, a pesar de su muerte o de las trágicas circunstancias en las que se ha producido. Respeto a su familia, a sus compañeros, a sus amigos, todo. Blanquear su pésimo y envenenado legado a los trabajadores de este país, nunca. Que lo sepa. *** Ahora, es cuando la cabaña borrega -la mayoría de ellos perjudicados por las decisiones políticas de la ministra- y las bestias fascistas se dejan caer por aquí para cuestionar la honestidad de mi madre, mi masculinidad o amenazarme, ahorremos trámites: a todos les digo que se pueden arrodillar y acoplarse a Rambo para comenzar a succionar cuando quieran, pero con cariño, que es muy sensible.
Sepa usted, Pérez, que en España tenemos la fea costumbre de convertir a todos los muertos en buenas personas y, ciertamente, no todos lo fueron. Se puede o no lamentar la muerte de un ser humano, pero lo que no podemos hacer en modo alguno es reescribir su historia, porque cada uno tiene una trayectoria vital y profesional que es la que es. Nunca le concedí a Fátima Báñez el honor de conocerme, de modo que no puedo afirmar que fuera un ser de luz, ni tampoco lo contrario, y dejo ese aspecto de su existencia a quienes la conocieron. Pero sí puedo afirmar con rotundidad que Fátima Bañez fue la perpetradora de un reforma laboral que he padecido -como todos los trabajadores de este país entre 2012 y 2022, que fue derogada por el actual Parlamento- pagando las consecuencias de su hedionda ideología, plasmada en una ley a medida de la patronal -que después supo agradecerle extraordinariamente el detalle-, con la que se abarató el despido, se puso límite a las negociaciones de convenios, se permitió a las empresas reducir salarios de manera unilateral, se desvinculó el incremento de las pensiones del IPC y se convirtió el mercado, laboral español en un mercadillo de contratación por horas, entre otras cosas. Una acérrima patriota que precarizó hasta el infinito y más allá a los trabajadores de este país. No sé si Fátima Báñez fue buena o mala persona, pero sí sé que fue una pésima, muy mala ministra de Trabajo, la peor que nos pudo tocar en mala suerte a los trabajadores, que recurría a las divinidades para que le solucionasen los problemas, aunque la muy generosa nómina que le abonábamos los españoles la cobraba ella. Sé que Fátima Báñez ha fallecido en la tragedia de Urda y sé que Televisión Española ha tenido que disculparse por informar de su muerte recordando que fue la ministra que propició la última huelga general contra un Gobierno, el de Mariano Rajoy, que se ha vivido en España hasta el momento. Hemos normalizado tanto la basura mediática que nos escupen los Iker, Quintana, Herrera, Inda y el resto de furcias mediáticas que los malhechores fascistas mantienen con nuestros dineros, que contar la verdad resulta ofensivo. En virtud de tal se ha exigido que la televisión pública se disculpe por informar de la verdad y, además, se ha conseguido. No tengo ni idea de si Fátima Báñez era querida y apreciada en su entorno, no sé si fue buena o mala cristiana, no sé nada de su trayectoria vital, pero sé que Fátima Báñez ha sido la peor ponzoña que ha tenido que tragarse la clase trabajadora de España desde el franquismo, y sé -porque tengo memoria, cerebro para razonar y ningún amo o bandera al que servir- que fue la ministra que en 2012 causó la última huelga general, y no fue porque sí. Descanse en paz -si procede y su Dios lo considera oportuno- Fátima Báñez, la ministra de Trabajo más siniestra y venenosa para el trabajador español de los últimos cincuenta años, y esto es así, a pesar de su muerte o de las trágicas circunstancias en las que se ha producido. Respeto a su familia, a sus compañeros, a sus amigos, todo. Blanquear su pésimo y envenenado legado a los trabajadores de este país, nunca. Que lo sepa. *** Ahora, es cuando la cabaña borrega -la mayoría de ellos perjudicados por las decisiones políticas de la ministra- y las bestias fascistas se dejan caer por aquí para cuestionar la honestidad de mi madre, mi masculinidad o amenazarme, ahorremos trámites: a todos les digo que se pueden arrodillar y acoplarse a Rambo para comenzar a succionar cuando quieran, pero con cariño, que es muy sensible.

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